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La Ley Nº 20.606 de Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad contempla una serie de medidas y restricciones sobre los empaques y etiquetados.

Mediante un artículo –en sus publicaciones en la versión en  inglés y español- el New York Times destacó inicio de la Ley de Etiquetado de Alimentos en Chile, desde hace más de un año, que declaró la guerra a la comida rápida y comenzó a hacer  frente a los altísimos niveles de obesidad, enfermedad presente en todos los estratos socioeconómicos y edades de la población.

 “Se deshicieron del Tigre Tony. Desaparecieron a Chester Cheetos. Prohibieron los Kinder Sorpresa, aquellos huevitos de chocolate que incluyen un juguete”, dijo el periódico estadounidense en su artículo titulado “Sellos para combatir la obesidad: cómo identifican en Chile la comida chatarra”.

El Gobierno de Chile estableció una serie de restricciones en la publicidad, rediseños obligatorios de los empaques y reglas sobre los etiquetados, medidas que buscan modificar los hábitos alimentarios de los 18 millones de chilenos.

Los expertos en nutrición mundial dicen que las medidas son el intento más ambicioso de cambiar la cultura alimentaria de un país y podrían convertirse en un modelo para darle un giro a la tendencia de una epidemia de obesidad global que, según estimados de investigadores, ha contribuido a cuatro millones de muertes prematuras al año.

"Es difícil exagerar lo significativas que son las acciones de Chile, o lo difícil que ha sido llegar a este punto al enfrentarse a las presiones típicas", dijo Stephen Simpson, director del Centro Charles Perkins, organización académica enfocada en temas de nutrición, ciencia y políticas públicas sobre obesidad. Las industrias multimillonarias de alimentos y refrescos han ejercido esas presiones con éxito en otros países para frenar las regulaciones de este tipo.

Desde que comenzaron a implementarse las reglas en la materia, que entraron en vigor en 2016, gigantes como Kellogg han tenido que deshacerse de los personajes animados de sus cajas de cereales azucarados; también se han dejado de vender dulces como el Kinder Sorpresa que buscan atraer a los consumidores más jóvenes con baratijas y regalitos.

La ley también prohíbe la venta de muchos tipos de comida chatarra como helado, chocolates y papas fritas en las escuelas chilenas y veta que esos productos sean publicitados durante programas televisivos o en sitios web dirigidos a públicos infantiles.

En tanto, a partir del próximo año, esos anuncios ya ni siquiera podrán aparecer en televisión, en la radio o en salas de cine entre las 6 de la mañana y las 10 de la noche. Asimismo, en un esfuerzo por fomentar la leche materna, esta primavera entrará en vigor una prohibición a la mercadotecnia vinculada a la leche de fórmula.

Pero la gran interrogante que formula el NYT es  ¿Y si aún se te antoja una Coca-Cola? En Chile, las bebidas con alto contenido azucarado ahora tendrán un impuesto de 18%, una de las tasas de ese tipo más altas del mundo.

La parte central de la iniciativa es un nuevo sistema para etiquetas que requiere que las empresas de productos empaquetados y envasados pongan sellos de advertencia de color negro si estos tienen alto contenido calórico o de grasas saturadas, azúcares o sales.

Lee el artículo aquí

https://www.nytimes.com/es/2018/02/07/chile-obesidad-etiquetado-salud/

 

 

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