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Equipo El Día
Con una claridad y lucidez que impresiona, la figura que ocupó los principales cargos políticos repasa los hitos de su vida. Confiesa que el exilio y la muerte de su madre son los momentos más duros que ha vivido, aunque señala que se arrepiente de no haberle dedicado más tiempo a su familia.

Una de las peticiones expresas de la familia Aylwin  es que  uno de los oradores principales  en el últimos  adiós al ex Presidente Patricio Aylwin Azócar en abril de 2016 fuese el exparlamentario y siete veces presidente nacional de la DC, Renán Fuentealba Moena. Con 99 años   subió  al estrado y le dedicó un emotivo discurso. Aunque en política estaban en veredas distintas, en lo personal eran entrañables amigos.

Tras la muerte del ex mandatario, Fuentealba  se convirtió en el último sobreviviente de la Falange Nacional. La misma persona que este mes  cumple el centenario de vida y que no ha cambiado  un ápice su estilo austero y  sobrio, pero sobre todo consecuente y alejado de los ritos pomposos. De hecho, cuando se enteró que había interés por prepararle una gran celebración, él se encargó de detenerlas. De regalos, ni hablar. Exigió que se transformaran en donaciones para el Hogar de Cristo.

En todo caso, ese estilo se ha transformado en una contradicción en su vida. Si bien en privado ha resentido que no se habría valorado en su extensión su aporte político, partidario y, sobre todo, en su última etapa como intendente regional, también su estilo  de sobriedad ha complotado para que las nuevas generaciones puedan conocer su real peso. Una de sus mayores decepciones fue cuando no se le consideró para la conmemoración de los 50 años de la Revolución en Libertad  que llevó a Eduardo Frei Montalva a La Moneda.

Es por ello que  en los últimos  años ha hecho el esfuerzo para escribir de su puño y letra un resumen de su vida  personal e hitos políticos.

En esa etapa estaba cuando recibió a diario El Día en su departamento durante las primeras semanas de marzo.

Su lucidez impresiona

Lo que más le entusiasma es recordar su etapa de intendente y haberse mantenido firme en su política del riego. Es por ello que lanza con fuerza que, “antes del túnel, todos esos fondos que se están invirtiendo debieron haberse gastado primero en hacer más embalses. Además que los veraneantes han venido igual sin el túnel, entonces podía postergarse para dotarla de agua”.

-¿Al asumir en 1990 tenía claro que el tema del agua era su gran apuesta?

“Llegué a esta región en 1944, vivía en Illapel  donde todo se reducía a la construcción del tranque Huintil, ya que se creía que se tenía que construir en ese sector, pero luego se construyó el tranque El Bato. Por mí el primer tranque que hubiera hecho era el de Illapel, porque es muy pobre, tiene muy poca agua ”.

-¿Qué le provoca que  el embalse Puclaro lleve su nombre?

“La verdad es que no me da ni frío ni calor, a mí no me preguntaron, pero si lo hubiesen hecho, les hubiera dicho que no, porque pasará lo mismo que con el aeródromo de Santiago (Arturo Merino Benitez), nadie lo trata por su nombre. Ahora es una gratificación muy grande haber cumplido con algo que creía siempre indispensable hacer y sigo pensando que en esta región preferentemente debieran preocuparse de tener su riego completo”.

A pesar que se derogó el artículo que permitía a los expresidentes participar en la Junta Nacional por derecho propio, Fuentealba sigue con atención el rumbo de su partido de cara a las presidenciales de noviembre. Cuando lo entrevistamos, Carolina Goic aún no se transformaba en carta presidencial y él lamentaba que el partido no tuviese una figura fuerte. 

Es por ello que en ese escenario advertía que en la DC “somos terceros, porque la derecha y la izquierda siempre nos han ganado. El único caso fue el de Eduardo Frei Montalva (1964) porque la derecha votó por él, si no hubiese salido tercero o  hubiese elegido el Congreso”.

- El último  Gobierno DC fue el de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, ¿Qué ocurrió, no se  hizo un trabajo en las bases para tener buenos candidatos?

“Puede haber varias razones, primero es que con todo derecho los partidos de izquierda pueden haber dicho que le tocaba a un candidato de su tendencia y creo que algo de eso hay. En seguida, en ese tiempo nos ganaron las elecciones primarias”.

- ¿Echa de menos esas épocas cuando su partido tenía dos a tres líderes fuertes?

“El cuadro político ha cambiado mucho, en los tiempos nuestros nos preocupábamos mucho de la formación de la gente. Por ejemplo, el que ingresaba al partido tenía que seguir un curso. La primera generación que fundó la colectividad tenía más inquietud intelectual y eran más lectores. Después se alivianó el tema, crecimos muy rápidamente y creo que eso no fue bueno. Fuimos partido único, no me gustan los gobiernos con partido único. Debimos haber incorporado a otros”.

- ¿Fue partidario de que Eduardo Frei Ruiz-Tagle fuera candidato el 2009 cuando perdió con Sebastián Piñera?

“No, estaba seguro de que iba a perder. El apellido Frei  ya no era tan potente. Aunque debo reconocer que el gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle es el que ha hecho más obras públicas de Chile. En esta región  todo se lo debe a ese gobierno”.

-Cuando estamos en marzo del 2017, ¿ve perfilado a un candidato de  su partido para enfrentar la presidencial?

“Ahora no veo más que a la Carolina  Goic (actualmente es la candidata presidencial de la DC)”.

- ¿Pensó que este segundo gobierno de Michelle Bachelet sería tan complejo y bajo en las encuestas?
 “Lo que ella ha hecho mal es que no ha sabido elegir a sus colaboradores ni ha tenido don de mando. Tampoco ha tenido una visión de qué es lo más importante, como lo hice en la región, donde para mí el agua era lo  principal”.

- ¿Cree que fue golpeada por el caso Caval y eso la desarticuló?
“No creo, es una mujer hecha y derecha, médico, profesional, tiene que haberle dolido mucho y le dolerá, porque todavía está su nuera dando bote”. 

- ¿No fue un buen experimento la Nueva Mayoría?

“Está a la vista que no funcionó, no soy anticomunista y lo saben los comunistas, porque   me dediqué mucho a que se formara la Concertación con ellos incluso, pero creo que en el Partido Comunista hacen sus propios juegos y anteponen sus aspiraciones personales a las aspiraciones generales y eso hace que no todas las cosas salgan fácilmente”.

- ¿Cómo reaccionó cuando  se destapó el  caso Penta y  el financiamiento irregular de la política?

“Siempre ha habido ayuda, en todos los gobiernos, pero acá no eran ayudas, sino que eran negocios. Aquí se negociaban los votos. Una cosa es tener apoyo, prudente, y lo otro es recibir plata para favorecer a determinados intereses o los propios”.

- ¿Qué sintió cuando  también se descubrió que Soquimich financiaba  no sólo a la derecha, sino que también a candidatos  de la Concertación, los mismos que habían criticado a Pinochet y ahora aceptaban recursos de su yerno?

“Hay que aplaudir al señor Ponce Lerou (Julio), porque les metió el dedo en la boca a todos (risas). El tipo sigue tranquilo, lo sacan en la TV y no dice nada , sale con una risa medio burlesca no más”.

- En medio del Gobierno de Bachelet, a  la DC se le critica el no haber leído el programa, ¿cree que es hora de reclamar?

“Yo no conozco ese programa, pero en todo caso creo que   no estaba completo, más bien se trataba de un conjunto de aspiraciones. La reforma educacional, reforma tributaria, pero no tenían  redactadas las leyes que se iban a presentar al Parlamento”.

-¿Advierte que la Presidenta Bachelet se ha dejado dominar por el Partido Comunista?

“No es que se haya dejado dominar, pero qué solución pudiera tener, deshacerse de ellos, eso sería difícil”.

-¿Comparte la tesis de Gutemberg Martínez que la Nueva Mayoría llega sólo hasta el Gobierno de Bachelet y si continúa es sin el PC?

“Si el Gobierno de la Nueva Mayoría llegara a salir de nuevo y no rectifica se va a las pailas, se termina la confianza de la gente y dudo que ahora tengamos la fuerza suficiente para vencer, aunque  nos ayuda que la derecha tampoco esté muy bien”.

- ¿Actualmente  apostaría más por Lagos que por Goic?

“No, yo soy disciplinado. Si el PDC lleva candidato presidencial votaré por él, gústeme o no”.

- ¿Lamenta que Lagos no prenda en las encuestas?

“Lo lamento,  porque él tiene todas las condiciones para poder gobernar. Es un tipo que sabe, serio, que tiene don de mando, prestancia y   pinta de Presidente también. Como lo vieron tan fuerte, comenzaron a destruirlo. Como todos cometemos errores y él también los cometió lo han tratado de hacer pedazos, pero de nuevo se está recuperando”.

- ¿No confía en Alejandro Guillier?

“Guillier es un tipo simpático, buena persona, periodista, destacado, pero no se ha dedicado nunca a la política. No tiene ninguna experiencia de Gobierno. No basta con desear las cosas. En la DC hay gente que pensó que como presidente del partido podía dar el salto más arriba, pero es distinto ser ministro a ser presidente de un partido, si realmente quiere tener un partido en marcha, disciplinado, con una voz que los represente, que resuene y truene. Eso no existe”.
 

SIN  RENCORES  

- ¿Se arrepiente de haberse venido de Santiago  a La Serena y abandonar la primera línea en los ‘80?

“Es que estando en Santiago siempre estuve con la idea de venirme a provincia, además que los cargos importantes los obtuve estando acá,  no en Santiago...  Me gustó Illapel, a pesar que era un pueblo bastante a mal traer y sigue a mal traer. El tranque salvaba a Illapel y ahora tienen agua, porque había tiempo que se secaba el río y no había agua para nada. Pero hice muy bien en venirme para acá, porque ejercí mi profesión, mantuve a mi familia, formé mi hogar y serví a la comunidad desde los cargos que me iban dando, porque a mí el partido me obligó a seguir una carrera política y le confieso que me gustó la carrera. No pensaba ser diputado, pero les dije que si querían que fuese candidato debía ser  bajo estas condiciones (lo remarcó con el puño de su mano), de lo contrario no”.

-¿Qué sintió cuando el 2009 ganó la derecha y venció Sebastián Piñera?

“Me dio pena, sobre todo por Frei (Eduardo) que se hubiera perdido. Pero manejó muy mal su candidatura, tuvo un muy mal comando, sin sentido político y se dejó guiar por malos consejos políticos. Eso me dolió un poco por la amistad y el cariño que le tengo. Pero, con la experiencia que uno tiene, que mañana salga un comunista de Presidente no me extrañaría y lo aceptaría o saldríamos a la palestra a pelear”.

-¿Teme que nuevamente la derecha vuelva al poder?

“Sola no, ¿con  quién va a pactar?”.

DEUDA PENDIENTE.

Aunque no oculta que uno de los  episodios más fuertes que le ha tocado enfrentar en su vida  fue el exilio por 10 años, también  admite que con el tiempo uno de los hechos que más le ha  pesado es no haberle dedicado más tiempo a su familia. 
“Me arrepiento hasta hoy. De no haberme dedicado más al contacto con mi familia, con mis hijos y haber estado más con ellos. Porque con esto de ser diputado, senador y presidente del partido tenía que recorrer Chile entero en la actividad política y a mis hijos los dejé un poco abandonados. No iba ni cuando les daban un premio en el colegio. Eso lo estoy pagando ahora porque el que siembra viento, cosecha tempestades”.

-¿Sus hijos se lo sacaron en cara con el tiempo?

“Nunca me lo han dicho, pero en el hecho lo demuestran. Somos amigos, vienen continuamente, pero no tienen el apego que podrían tener por un padre con más proximidad. No es que ellos se estén vengando de mí, pero se produjo una relación fría. No lo suficiente fraterna, paternal y familiar. Buena relación, somos amigos, pero nos vemos muy de tarde en tarde. Aunque me gustaría verlos más seguidos”.

-¿Esa deuda la ha pagado con sus nietos?

“No he tenido la oportunidad, mis nietos empezaron a nacer y me expulsaron (1974). Estuve 10 años fuera y cuando volví los nietos estaban grandes”.
  

AGRADECIMIENTO PERMANENTE.    

-¿Qué le provoca la celebración de su centenario de vida?

“Cumplir la última meta, estoy bien, pero en cualquier momento me puede llegar la hora y trato de estar preparado para esa circunstancia. Mi preocupación es estar con las mejores relaciones con el papito  de arriba (Dios), para poder merecer su perdón por las cosas malas que pude haber hecho en mi vida, algún daño, porque  como todo  hombre tengo mis defectos”

- ¿Qué significado tiene ser sobreviviente de una generación a la que le tocó vivir momentos claves de la historia de Chile?

“Yo me pregunto qué quiere Dios de mí, porque estoy con una buena salud. Querrá que todavía haga algo.  Rezo todos los días, primero rezo por mí (risas) para que Dios me dé una buena muerte. Que me dé la fortaleza necesaria para enfrentar ese momento de mi pascua”.

- ¿No siente temor?

“No, hay que ser realista, me siento muy bien, pero a lo mejor me paso de largo durmiendo, esa sería la muerte ideal. Sé que no soy inmortal y me tiene que pasar en algún día. Estoy con la satisfacción de haber hecho cosas buenas y que Dios me perdone las malas (risas)”.

- En  la década del 70 una revista le preguntó sobre su epitafio y usted respondió que esperaba  que lo recordaran como una persona consecuente.

“Como un profesional y un político  que actuó con honradez, seriedad y en forma positiva. Que se reconozca que fui un hombre honesto, que ejercí honestamente los cargos tanto de abogado como de diputado, senador y cargos internacionales”.  
 

APORTE CONCRETO

-¿Su mayor alegría tras el retorno a la democracia, fueron los años de intendente?
“Estaba feliz, me gustó mucho dirigir, porque había mucho desorden. Tuve éxito en unir a la gente. De la derecha a la izquierda, mi discurso fue ese. Yo voy a gobernar con la ayuda, con el consentimiento y la ayuda de todos. Había que trabajar todos por la región, esta no tenía partido político. Eso lo repetí mucho en mis discursos y fue muy bien acogido y tuve muy buenos cooperadores en la derecha”.

- ¿Se desconfió de su imagen?

“Claro que sí, había gente que creía que yo iba a dejar la grande porque además  tenía fama de mal genio. Un político un poco nervioso, pero impulsivo. Pero, todo lo contrario. Cuando vi a la gente inquieta, los reuní a todos y le dije, ‘yo no voy a echar a nadie’, ningún jefe de servicio saldrá.  Sólo estaré con la gente de confianza. Si hacían bien el trabajo se podían quedar. Y no tuve ninguna protesta de la izquierda o el Partido Comunista, me respetaban mucho”.

 

 

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