• Con la radio pegada al alma
    Con la radio pegada al alma
Es uno de los grandes comunicadores de la región y aunque hoy está retirado, su vida ha girado en torno a la radiodifusión

Juan Ramírez Portilla es uno de los radiodifusores más conocidos de la vieja guardia y que cumplió con una carrera brillante durante su larga trayectoria, en la que se cuentan grandes hitos e importantes hechos históricos.
Con una larga memoria de hechos importantes en toda su carrera, este hombre de radio, hoy retirado, se inició tímidamente en radio Riquelme cuando tenía 15 años, por allá por 1950. Allí dio sus primeros pasos apoyado por Luis Michea Michea y terminó sus días en esa radioemisora siendo su propietario, y adquiriendo una segunda radio, “Coquimbo Stereo”.
Hoy día señala que no tiene recuerdos desde cuándo le gustaba la radio, “parece que el bichito venía conmigo”, indica, pero recuerda que cuando tenía cinco o seis años “me fascinaban las radios argentinas”, que en esa época se escuchaban acá en la zona ya que eran todas de onda larga o Amplitud Modulada, AM.
Pero antes de la radio se dedicaba al atletismo y de ahí, del deporte, salta a ese medio, del cual no se despegaría nunca más y el resto de su vida circularía en torno a ella.
Su primer programa lo transmitían a las 13:00 horas todos los días, ya que a esa hora se presentaba toda la efervescencia estudiantil de la época, pero el mayor acierto sería “El Club de la Juventud”, que llegó a tener 16 mil socios.
Recuerda que hacían radio en vivo, transmitiendo a diario y una vez al mes traían a algún artista destacado para que actuara ya sea en los mismos estudios o en un escenario como la Plaza de Armas.
También la radio les permitía organizar la elección de la reina de Coquimbo y los corsos, que eran famosos y de una amplia participación de la comunidad. Tampoco eran ajenos a las actividades sociales a favor de alguna institución.
En lo personal se afilia a la Organización Internacional de Comentaristas, con sede en México. Fue uno de los primeros tres radiodifusores chilenos en formar parte de dicha organización.
Ramírez Portilla rememora que los corsos eran tan masivos que los transmitían en vivo, “especialmente recuerdo el corso de la primavera de Coquimbo de 1960, cuando venía la orquesta Huambaly. Se subía a un camión y recorría el centro de Coquimbo y todo se transformaba en un verdadero carnaval”.
También le correspondió entrevistar a destacados personajes de la época, pero dice que como le gusta la historia, recuerda especialmente las notas “que le hice a Francisco Encina, el creador de la Historia de Chile, eso en cuanto a las letras, pero en la política entrevisté a todos los Presidentes de Chile; terminando con Allende y Pinochet, aunque el primero de todos fue el general Carlos Ibáñez del Campo, fue en el quiosco de la plaza, en el quiosco otomano. La verdad que me costó mucho porque era serio”. Pero también pasaron por los estudios y bajo su trabajo Jorge Alessandri, Eduardo Frei Montalva.
Evoca que en sus inicios la radioemisora funcionaba con los estudios en calle Ossandón, en el sector de El Llano, cuando era de propiedad de César Nieme. Después pasaría a ser propiedad de Luis Michea y Carlos Salamanca, “quienes me nombraron director cuando yo tenía 20 años”. Recuerda de esa época que cuando Luis Michea lo presentaba entre los radiodifusores de Chile, les decía “les presento al director más joven de Chile”.
Acerca de cómo termina siendo el dueño de radio Riquelme, señala que primero comenzó siendo socio propietario (accionista), con los ahorros que había juntado. Posteriormente les ofreció a los dueños comprar un porcentaje y “después cuando don Carlos Salamanca se retiró me vendió su parte”, quedando como propietario junto a Luis Michea, con el paso de los años, terminaría comprando la parte de Michea.

HITOS HISTÓRICOS. Juan Ramírez rememora que en sus años como hombre de radio le correspondió vivir varios hitos históricos, como la Segunda Guerra Mundial a nivel internacional o el rescate de los mineros que quedaron atrampados en una mina de Andacollo. “Fuimos los primeros en llegar allá, pero no con los implementos que necesitábamos para conectar en forma de audición al pique, así que nos tuvimos que devolver a buscar los elementos necesarios, mucho cable y cuando volvimos arriba ya habían tres o cuatro emisoras transmitiendo y les habían metido un micrófono para abajo. Fue la Minería con Alejandro Pino”, recuerda.
Dice que los familiares de los mineros permanecieron constantemente al lado del pique hasta que los rescataron, “ahí vino la alegría, eran cuatro o cinco, no me recuerdo bien, pero los sacaron con vida a todos. Fue similar a lo que pasó en Copiapó (se refiere a los “33”), eran menos acá nomás”.
Otro hito que recuerda en su vida como hombre de radio es una de las entrevistas que le hizo a Gabriela Mistral. “Ella llegó por aquí en un barco, nosotros estábamos a la espera y conseguimos hablar con ella, fue un acontecimiento”. Cuenta que también entrevistó a Pablo Neruda en 1958 y le tocó presentarlo cuando era candidato a la Presidencia de la República, “fue por allá por 1958”.
De ambas entrevistas, dice que las personalidades eran muy diferentes. Neruda era un espectáculo estar con él, un disfrute. A la señora Gabriela costaba sacarle las palabras, todo era bien pensado, esquematizado. Neruda era más libre, más abierto”.
Otro personaje que recuerda en sus entrevistas es a Hortensia Bussi, esposa de Salvador Allende. En este caso dice que fue una larga conversación desde su oficina.
Sostiene que también se involucró en el paso Agua Negra, indicando que ese tema es de vieja data. “Participé en su inauguración, en 1935. Posteriormente cubriría las carreras de autos que se realizaban entre San Juan y Coquimbo.
Sobre las cruzadas radiales, señala una en especial y que fue para que se instalara la Universidad Católica del Norte en Coquimbo.
También menciona que con la radio se involucraron directamente en la Exposición de Peñuelas (Expo Peñuelas) que organizaba la Sociedad Agrícola del Norte. Dice que en 1987 organizaron un gran espectáculo. “Fue una idea mía hacer un gran espectáculo, yo era el comisario general de la feria. Hacía como cinco años que no se realizaba y en ese año la reanudaron y llevamos como 120 mil personas. Eso fue porque cada día traíamos un artista de categoría y para verlo estaba incluido en el valor de la entrada”.
Pero también transmitían todo lo que sucedía en La Pampilla. Recuerda que a partir de 1950 se transforman en la radio oficial de La Pampilla, tiempo en que se crea el Club de Leones, el Club Atenas, que son los primeros en organizar esta fiesta para celebrar Fiestas Patrias, tradición que se mantiene hasta la actualidad.
Mientras su vida transcurría en la radio, paralelamente Juan Ramírez Portilla iba formando su familia, tras casarse en 1963. Nacieron sus dos hijos a los que crió en torno a la radio, pero sólo uno de ellos se entusiasmó por seguir su camino, Juan Ramírez, más conocido como John John Ramírez, quien a fines de los ‘80 y comienzo de los ‘90 se hace cargo como director de radio Coquimbo Stereo, la que finalmente también vendieron. Y Antonio, “Toño”, que es publicista
Una de las aficiones que tuvo junto a su esposa este locutor, productor, animador radial, es que se dedicó por 20 años a la venta de joyas, afición que realizó hasta hace muy poco. De hecho instaló la joyería “JJ Joyas”, que se ubicaba en calle Aldunate, donde en la actualidad está la Farmacia Ahumada.
Cuenta que mantuvo estos trabajos tan disímiles, porque si le iba mal en uno, podía seguir manteniéndose con el otro.

EL CAMBIO DE COQUIMBO. Ramírez Portilla recuerda que le tocó vivir cómo fue cambiando y progresando de a poco la comuna de Coquimbo, que en un comienzo más que ciudad era un pueblo. Sin embargo, señala que el gran cambio en términos de inversiones y de proyecciones de la comuna, se vivió con Pedro Velásquez como alcalde, independiente de lo que haya ocurrido posteriormente con el exalcalde.
Como radio, señala que les tocó ver todo el gran salto que se da con el turismo, ya que primero comienza La Serena a proyectarse y posteriormente Coquimbo. En ese ámbito evoca una frase que impusieron en la radio: “Coquimbo, puerto del futuro”.
Con los años, su estado de salud hace que se aleje definitivamente de la radio, aunque hasta hace un poco más de un año hacía a diario un reporte periodístico para radio San Bartolomé, que fue su último aporte como un hombre que ha entregado toda una vida a ese medio.
Indica que en esta última época le ha tocado ver desaparecer a gente que trabajó con él y lamenta profundamente la muerte de Carlos Alberto Espinoza, locutor coquimbano que triunfó en muchos escenarios y en importantes radioemisoras.

 

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