• El miércoles 20 de junio el municipio serenense inauguró la estatua de Jorge Peña Hen, en una ceremonia que contó con la presencia de su familia.
  • Nella Camarda, viuda de Jorge Peña Hen agradece la participación de las Orquestas Infantiles en la entrega oficial de la obra.
  • La familia del maestro se emociona al recibir el decreto municipal que establece que cada 20 de junio se celebrará el Día de las Orquestas Infantiles en La Serena.
Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
*En la ceremonia de entrega de la anhelada escultura en homenaje al director de orquesta, celebrada el pasado 20 de junio en la Plaza de Armas, la familia afirmó que aún falta avanzar en la reparación judicial a las víctimas de la Caravana de la Muerte. En conversación exclusiva con El Día, el hijo del músico emplazó a Juan Emilio Cheyre a aceptar su culpabilidad en los macabros hechos.

A casi 45 años de la muerte del destacado músico y compositor nacional Jorge Peña Hen, quien fue brutalmente asesinado por la Caravana de la Muerte, se realizó la presentación oficial de la estatua en su nombre, obra de tamaño real que está emplazada en plena Plaza de Armas de la capital regional.  

Ante la emotiva presencia de su familia y de la brillante actuación de jóvenes talentos, la Municipalidad de La Serena le brindó un sensible homenaje al fundador de la Escuela Experimental de Música. Pero eso no es todo, porque también se anunció un decreto que establece que cada 20 de junio se celebrará el Día de las Orquestas Infantiles.

Si bien la viuda del músico, Nella Camarda, y sus dos hijos, Juan Cristián y María Fedora, se mostraron conformes con la escultura y agradecieron el reconocimiento, coinciden en que aún falta avanzar en la valoración de su legado y sobretodo en la reparación judicial a las víctimas de la dictadura.

Minutos antes que comenzara la ceremonia, Juan Cristián Peña, dedicó unos minutos a conversar con El Día. Visiblemente conmovido, reveló que “lo que buscamos los familiares es que Juan Emilio Cheyre acepte su culpabilidad o su grado de conexión con estos hechos. Por último que cuente todo lo que paso, así es como uno va sanando las heridas”.

Se ve sereno. Hace una pausa y agrega, “imagínate que el caso de mi papá es uno, hay millones de personas que no saben dónde están sus seres queridos, lo que es absolutamente inhumano. En el mundo de hoy es necesario conocer la verdad, hay que ir hacia allá sí o sí. Uno no puede olvidar esas cosas”.

Pese a que históricamente se han mostrado reticentes a hablar con los medios de comunicación, esta vez fue distinto. Al finalizar la inauguración, María Fedora Peña, también accedió a conversar con nuestro medio. Y respecto a la responsabilidad del ex comandante en jefe del Ejército en el fusilamiento de su padre, fue más cauta.

“Eso (culpabilidad) lo tendrán que determinar los tribunales, si él tiene responsabilidad por supuesto que tiene que cumplir como cualquier ciudadano, somos todos iguales. Hay que esperar que lo determine la justicia”, señaló. Asimismo, lamentó que “la mayoría de las personas que cometieron estas atrocidades se murieron y se hicieron los enfermos”.

Sin duda, una de las escenas más emotivas que dejó el encuentro de la familia Peña Hen con la cuna artística del maestro, fue la de Nella Camarda disfrutando de las presentaciones de las orquestas sinfónicas infantiles, tal como lo hacía junto a su esposo en la década del ‘50 y ´60, época en la que la pareja apostó por un modelo educativo que prevalece en la actualidad.

Para la viuda del músico fue inevitable revivir años de sufrimiento y de recuerdos cargados de dolor e incomprensión. Durante la actividad no perdió oportunidad para expresar su gratitud tanto a las autoridades locales como a los artistas que fueron parte del homenaje. Con lágrimas en los ojos, confesó que “es muy duro, fue muy duro. Eso queda ahí, no se borra jamás”. 

En la misma línea, su hija agregó que “se aprende a vivir con ese dolor. Yo vivo feliz con mi familia como cualquier persona, pero hay una parte dramática, horrorosa e irrecuperable con la que uno aprende a vivir. No habrá justicia en la vida que llegue a eso, pero bueno, falta justicia en otro aspecto”.

Una huella imborrable

Tal como dijo Nella Camarda en su última visita a la ciudad, La Serena en tiempos de Jorge Washington Peña Hen se convirtió en la capital cultural del norte. El hombre que estudio composición y dirección orquestal en el Conservatorio Nacional, se asentó junto a su mujer en la región en 1950.

Su fascinación por la música nació a temprana edad, momento en el que decide aprender a tocar viola, chelo y piano. Con tan solo 14 años compuso su primera obra, dedicando su vida a la creación y difusión artística, pasión que lo llevo a crear la primera Orquesta Sinfónica Infantil de Chile y Latinoamérica en 1964.

Un año más tarde fundó la Escuela Experimental de Música bajo el alero del Conservatorio Regional y el Ministerio de Educación, una labor inédita para la época. Con esta creación se dio paso a un proceso de descentralización musical, caracterizado por un apoyo integral a niños de escasos recursos.

De esta manera, Jorge Peña Hen dio vida a un modelo educativo basado en la premisa de que la música y el arte son un arma para salir de la pobreza y la ignorancia. Al respecto, Camarda afirmó que “La Serena se convirtió en una ciudad culta gracias a su esfuerzo. Él llevaba la música a las plazas, hospitales y cárceles. Él amaba esta región”.

En 1973 el docente ya contaba con varias orquestas a su cargo, con las que realizó exitosas giras nacionales e internacionales. Sin embargo, uno de sus viajes a Latinoamérica, oportunidad en la que estuvo en Argentina, Perú y Cuba, trajo consecuencias irreparables para él y su familia, debido al contexto político reinante en el país.  

“A su vuelta a Chile fue calumniado públicamente y posteriormente brutalmente asesinado por la llamada Caravana de la Muerte, así se escribió una página negra en la historia de Chile. Paradojalmente, el hombre que tanto bien le hizo a su país, cuya obra ha sido reconocida en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, fue destruido por la insensatez humana”, expresó Camarda.

En deuda con su legado

En relación a la demora que afectó la elaboración de la estatua, confeccionada por el artista nacional Pablo Barahona, la familia de Jorge Peña Hen aseguró que valió la pena la espera, ya que se consiguió un buen resultado. “Se nota el empeño que le han puesto, mejor de lo que me esperaba”, sostuvo Nella Camarda.

En tanto, su hijo declaró que “este homenaje está totalmente merecido y estoy muy agradecido de quienes lo hicieron posible porque en estos tiempos es difícil llevar a cabo iniciativas como estas. Es un honor tener un padre como el que tengo, siento que está vivo todavía. Él hace vibrar a la ciudad y a los niños”.

No obstante, no oculta sus ganas de que pudiera existir mayor valoración de su legado en el país, lo que según explica no ha sido posible por asuntos políticos y burocráticos. “Pienso que también debería tener un homenaje grande a nivel nacional, lo que es parte de una sanación que a uno le hace sentir que tuviste un padre fuera de serie”, reflexionó.

Por su parte, María Fedora se muestra optimista respecto a la difusión de la obra de su padre, argumentando que “irá evolucionando con el tiempo y así habrán más reconocimientos, pero que se haya hecho en su ciudad, me parece que responde a un hito histórico”, recordando que “por muchos años estuvo silenciado y censurado”.

En la misma línea, la viuda concuerda en que “no se conoce lo suficiente debido a las circunstancias que rodearon su muerte. Su nombre fue prohibido en los medios de comunicación, fue enterrado en todo sentido, pero la fuerza de su mensaje permaneció en el tiempo y aquí estamos gracias a dios rindiéndole este homenaje maravilloso”.

Memoria herida

A más de un mes del Golpe de Estado que escribió un capítulo oscuro en la historia de Chile, una comitiva militar a cargo de Sergio Arellano Stark, recorrió el país cobrando la vida de decenas de simpatizantes de la Unidad Popular. La orden emanada directamente de Augusto Pinochet tenía como objetivo “acelerar procesos y uniformar criterios en la administración de la justicia”.

Fue así como el 16 de octubre de 1973 la Caravana de la Muerte arribó a La Serena, siendo recibida por el teniente Juan Emilio Cheyre y el comandante Ariosto Lapostol, quien en ese entonces tenía a su cargo el ex Regimiento Arica, unidad militar donde fueron ejecutados 15 prisioneros.

Esa misma tarde, Cheyre, que en esa época tenía 25 años, entregó a diario El Día un comunicado oficial de la Jefatura de Plaza, documento que especificaba el nombre y las razones de los asesinatos que dejaron una dolorosa huella en la capital regional. Casi al final del texto se identificaba a Jorge Peña Hen.

Respecto a la justificación del crimen, se detalla en la publicación del medio lo siguiente: “por haber participado en la adquisición y distribución de armas de fuego y en actividades de instrucción y organización paramilitar con fines de atentar contra las Fuerzas Armadas y Carabineros y personas de la zona”.

Cabe recordar que en su último viaje a La Habana, el director de orquesta fue acusado de esconder armamento de guerra en los estuches de los instrumentos de sus alumnos, hecho que le significó ser parte de la lista de 97 víctimas de una de las operaciones más violentas de la dictadura.

Tras años de angustia y profundo desconsuelo, el 9 de noviembre de 1998 se exhumaron los restos de los fusilados de la Caravana de la Muerte. Tal como consignó una publicación de El Día, la labor se realizó en el último pasillo del Cementerio Municipal de La Serena, donde se hallaba la fosa en la que enterraron los cuerpos. 

Un mes después de las labores a cargo del Instituto Médico Legal, se dio sepultura a Jorge Peña Hen en el parque Pedro de Valdivia de La Serena, una ceremonia que estuvo marcada por la música y los aplausos de cientos de personas que recordaron su talento y calidez humana. Sin embargo, en 2004 la familia decidió esparcir sus cenizas en el Valle de Elqui.

Cheyre: “Mi hoja de vida es intachable”

El ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, quien en reiteradas oportunidades ha negado su participación en los hechos acaecidos el 16 de octubre de 1973, se encuentra en medio de un proceso judicial junto a otros oficiales que integraron la Caravana de la Muerte, arriesgando una condena por homicidio calificado y crímenes de lesa humanidad.

En el marco de la investigación que lleva a cabo el juez Mario Carroza, la defensa de Cheyre presentó su último escrito acusando la presencia de testigos falsos. En tanto, según una publicación de La Tercera el pasado 10 de junio, el procesado podría recibir una pena de entre cinco a diez años de cárcel en caso de ser declarado culpable.

Mientras esperamos la sentencia que será dictada en el mes de junio, recordaremos algunos pasajes de la entrevista exclusiva que le hizo El Día a quien fuera la mano derecha de Lapostol, hace exactamente un año. En la ocasión, insistió en su inocencia y en que las 15 ejecuciones realizadas en la capital regional marcaron su vida.

“Mi hoja de vida es intachable. Si hubiera tenido una reserva mental de haber estado comprometido directa o indirectamente en un hecho de derechos humanos, no habría aceptado ser comandante en Jefe del Ejército. Yo no he cometido ningún delito ¡Jamás! No he estado vinculado con ninguno de los episodios que se mencionan”, aseguró.

Agregando que “me han investigado por 40 y tantos años y en profundidad. Lo mismo que publican algunos periodistas hoy de mi participación en la Caravana (de la Muerte), donde no tuve ninguna participación, se decía cuando yo era comandante en jefe o antes (…) Nunca han encontrado nada y yo no encuentro nada en mi vida que me vincule a la violación de los derechos humanos”.

Al ser consultado por la ejecución de Jorge Peña Hen, Cheyre afirmó que le dolió. “A mí me desgarró cuando escuché los tiros, porque nunca en ese día  supe que habría fusilados. Jamás escuché que se iba a producir la tragedia que ocurrió y por eso de mi puño y letra, y con el visto bueno y el consenso de todo mi cuerpo de generales, lo firmé  (Nunca Más) y lo leí en Calama”.

Proyecto educativo en peligro

Indudablemente la calidad humana y profesional de Jorge Peña Hen marcó una generación, la que hoy en día siente la responsabilidad de preservar su proyecto formativo. Un sentimiento grabado a fuego en el corazón de José Urquieta, quien fue alumno del maestro cuando tenía 10 años y hoy se desempeña como docente de la Escuela de Música.

Según cuenta a El Día, las enseñanzas del director de orquestas guiaron su vida, llegando incluso a ser coordinador regional de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI). “Él me indicó el instrumento que debía tocar. Me dijo que tenía que tocar oboe y hoy en día soy profesional en ese estilo musical”, relató emocionado.

Se toma unos minutos de pausa y recuerda que cuando tenía 17 años, poco antes de su asesinato, “lo visitamos con un par de compañeros en la cárcel y él nos manifestó que nosotros debíamos seguir con el proyecto y así fue. Él estaba consciente que no lo podían acusar de nada, pero quería salir del país para perfeccionarse”.

Esta fue la motivación que tuvo Urquieta para velar por el modelo educativo que dio vida a uno de los mayores logros de Peña Hen. Sin embargo, reconoce que pese a que han intentado trasmitir de la mejor manera el concepto social de la obra, se han visto entrampados con políticas educaciones que implican un alto costo para los estudiantes.

En este punto, el músico aseguró que “a raíz de todas las transformaciones que ha sufrido la educación, la escuela se ha visto perjudicada. Existe una deuda de parte de las autoridades de poner mayor preocupación en este proyecto que podría correr el riesgo de desaparecer. Tenemos que recuperar la esencia de su obra”.

Agregando que “hoy día no podemos hablar de un proyecto social, ya que si bien es cierto la fundación sostenedora del colegio entrega algunas becas, estamos muy distantes de lo que fuimos en un principio. La mayoría de los alumnos tienen que cancelar y quienes comenzamos en este proyecto veníamos de familias de escasos recursos”. 6001iR

Ruta Patrimonial Peña Hen

En medio de la ceremonia de inauguración de la escultura del emblemático músico en el corazón de la ciudad, el alcalde de La Serena, Roberto Jacob, informó a El Día que existe la posibilidad de trabajar en una ruta patrimonial de Jorge Peña Hen, con la intención de replicar el modelo de la ruta mistraliana.

En este sentido, detalló que “le pedí a la Dirección de Patrimonio que empezara a diseñar la ruta porque tenemos mucho que mostrar de Peña Hen, tenemos que compilar todos los antecedentes que tenemos para ello. La idea es que los turistas puedan recorrer los hitos más importantes del músico nacional”.

En este punto, el edil agregó que “aquí hay cosas lindas por hacer y nosotros somos los llamados a impulsar la iniciativa. La gente que escucha las orquestas se da cuenta de la importancia del legado de Peña Hen, sobretodo con los niños. Este es uno de los tantos homenajes que se le deberían hacer”.

Aunque para la seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Isabel Correa, se trata de una idea interesante por el tremendo aporte del maestro al desarrollo de las artes a nivel nacional y regional, sostiene que primero es necesario “evaluar el levantamiento de los hitos de esta ruta y desarrollar un modelo de gestión que permita a futuro concretar la iniciativa”.

 

Zona de debate

Juan Cristián Peña, hijo Jorge Peña Hen: "Lo que buscamos los familiares es que Juan Emilio Cheyre acepte su culpabilidad o su grado de conexión con estos hechos. Por último que cuente todo lo que paso, así es como uno va sanando las heridas"

María Fedora, hija de Peña Hen: "Eso (culpabilidad) lo tendrán que determinar los tribunales, si él tiene responsabilidad por supuesto que tiene que cumplir como cualquier ciudadano, somos todos iguales. Hay que esperar que lo determine la justicia"

Nella Camarda, viuda de Peña Hen: "Paradojalmente, el hombre que tanto bien le hizo a su país, cuya obra ha sido reconocida en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, fue destruido por la insensatez humana"

José Urquieta, docente de la Escuela de Música: "Lo visitamos con un par de compañeros en la cárcel y él nos manifestó que nosotros debíamos seguir con el proyecto y así fue".

 

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