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Lautaro Carmona
La presencia del delantero Humberto Suazo fue lo más novedoso del conjunto de Francisco Bozán que debió reaccionar en la segunda fracción para contrarrestar su débil primera etapa. Suazo, mostró sus ganas y su peligrosa presencia en el área rival aunque no pudo anotar.

Pocas veces un duelo de colistas despierta tanto interés como el que anoche animaban CD La Serena y O’Higgins de Rancagua. Ambos con cuatro unidades en ocho partidos, no provocaban un mayor atractivo por su fútbol, salvo en sus aficionados directos que esta vez debían seguir el compromiso por las pantallas de televisión o a través de las radioemisoras y redes sociales. Sin embargo, el choque de los granates y celestes tenía un morbo especial en el bien trabajado césped del Estadio La Portada: la presencia de Humberto Suazo, exseleccionado de Chile que después de cinco años volvía a jugar un partido en la categoría grande.

El Chupete acaparó las  miradas. Todas las cámaras lo siguieron, como también sus compañeros de profesión que reconocen la trayectoria que ha tenido en el fútbol. Y a sus 39 años, además de su estampa física que se muestra bien cuidada, el ariete cumplió. Participó en las cargas de mayor peligro de su equipo, estuvo en dos oportunidad a punto de convertir y si bien poco a poco esa energía se fue apagando, resistió hasta el final preocupando a los zagueros visitantes.

“Quería volver a Primera División para que mi hijo me viera jugar. Estoy muy emocionado por el apoyo... Este partido me sirvió para ir poniéndome mejor. Los goles no se pierden, así que espero que desde el próximo partido empiecen a caer”,  indico al final del compromiso al CDF.

La primera opción

Después de cinco meses sin actividad, los hombres de Francisco Bozán, entraron con furia y dispuestos a tragarse al atribulado O’Higgins, cuyo técnico Patricio Graff, veía complicada su continuidad si regresaba sin nada a la tierra histórica. Ya a los 3’ Suazo pudo vencer a Batalla perfilado por derecha, aunque su remate se paseó por el arco sin que ningún compañero llegara a interceptar.

No obstante, ese ímpetu no se extendió como lo pretendían los jugadores locales. El elenco rancagüino se fue poco a poco apoderando del balón, hizo que La Serena retrocediera sus líneas, trabajó de manera fluida por las bandas, ganando protagonismo Castro y Muñoz, quienes complicaron a sus marcadores Durán y Montoya. Más la ayuda de Ramón Fernández y un mediocampo funcional comandado por Navarrete y Alarcón, O’Higgins ahogó a La Serena en campo propio, creó oportunidades ante Zacarías López, que logro evitar la apertura del marcador tras un remate de Fernández y luego de Gutiérrez y vio como el balón pasó por un costado del vertical derecho tras un disparo de Castro.

Los rancagüinos merecían abrir la cuenta. El local no lograba posicionarse. Valdés, Romulo y Medel, corrían hacia su propio arco y no lograban controlar el balón como tampoco ventilar por las bandas. De esa manera no extrañó el gol de los visitantes en un balón que no lograron despejar para que Castro fusilara a López a los 35’.

Fue ahí cuando el local salió de su letargo mostrando, a través de Baeza, el dinamismo y la impronta que hizo ver mal a la zaga celeste. El zurdo sacó un remate violento que devolvió el vertical de Batalla y cuando caía la primera fracción, Suazo volvió a inquietar con un zurdazo que se perdió por poco.

En la etapa final de revirtieron los roles. Si bien La Serena mantuvo el mismo once, cambio de actitud. Comenzó a moverse Hormazábal con Baeza por sus carriles y Valdés ya no estaba tan lejos de Medel y Rómulo. O’Higgins que corrió mucho, gastó sus energías y comenzaban a pasarla mal con la presión del dueño de casa que encontró en el golazo de Valdés, a los 52’ la paridad.

El tramo final fue de una refriega en la zona media. Ambos equipos se cuidaron defensivamente. No arriesgaron innecesariamente por lo que el gol podía llegar en una genialidad que bien pudo materializarla Gutiérrez con una fantástica voleó que dio en el, travesaño de López a los 73’ o una corrida de Suazo por la izquierda que un defensor conjuro enviando al  córner.

El reparto de puntos parece ser lo más cercano a la realidad para dos equipos que debieran mejorar su performance colectiva en la medida que avancen los minutos, mientras que para Suazo queda una dulce sensación de este debut y de demostrar que aún sigue siendo un hombre que provoca dolores de cabeza en sus rivales.

 

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