• Tras ocho años de exitosas temporadas, hoy se encuentran en plena gira de despedida.
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La galardonada obra de teatro protagonizada por Coca Guazzini, Cristián García Huidobro, Malucha Pinto y Gonzalo Robles, se presentará el próximo 27 de febrero en Enjoy Coquimbo.

La clásica familia se hizo conocida hace 37 años en la sección humorística de “Sábados Gigantes”, ganándose rápidamente el corazón de los chilenos. En 2012, los actores se reencontraron en el aniversario del extinto programa y decidieron revivir las aventuras de “Los Eguiguren” en las tablas.

Fue así como Coca Guazzini, Cristián García Huidobro, Malucha Pinto y Gonzalo Robles, presentaron la obra en los teatros más importantes del país. Tras ocho años de exitosas temporadas, hoy se encuentran en plena gira de despedida, la que los traerá el próximo 27 de febrero a Enjoy Coquimbo.

Tal como ha sido la tónica, en cada función se abordan problemáticas sociales desde la mirada de sus personajes. En este sentido, no podían quedar ajenos a la crisis que vive Chile, incorporando a su relato los hechos de contingencia que se han registrado en las últimas semanas.

En conversación con El Día, la actriz nacional Malucha Pinto, entrega detalles del montaje renovado de “Los Eguiguren”, que tiene una duración de 60 minutos. Además, se refiere a cómo le ha afectado en el plano profesional y personal el estallido social que ya cumple tres meses.

-¿En qué consiste la nueva propuesta de “Los Eguiguren”?

“Son personajes arquetípicos de este país, prototipos de la fauna social de nuestro Chile. Ellos interactúan en los distintos momentos nacionales y este tiempo (crisis social) no es una excepción. Evidentemente han pasado muchas cosas, ellos no se han visto en 30 años y en ese periodo cada uno ha recorrido sus propios relatos.

Pompi (Cristián García Huidobro) sigue quebrado, al lado de su Pía (Coca Guazzini) que le exige y cada vez quiere más privilegios. Ellos representan al chileno doble estándar que conocemos en todos los ámbitos. Caroca (Gonzalo Robles) y Priscilla (Malucha Pinto) han sido emprendedores y pertenecen a la nueva clase rica chilena. Son gozadores, alegres, pícaros y siempre apuestan por la vida”.

-¿Cómo enfrentan la contingencia?

“Los personajes están transitando esta contingencia con todo lo que ello implica. Pía toca su cacerola porque quiere más privilegios y siente que la están persiguiendo y excluyendo. Priscilla aprovecha las circunstancias, tiene su propio negocio (sex shop) y es la única pyme que no ha cerrado en el estallido social. Ella sale a marchar junto a otros emprendedores que venden sus productos.

Caroca es un gran empresario que ha seguido a Luksic (Andrónico) y le propone un sueldo mínimo muy oneroso a Pompi. No les queremos contar más, se vienen muchas otras sorpresas”.

-Muchos eventos fueron suspendidos, ¿cómo abordaron esa disyuntiva?

“Sin duda, nuestro gremio se ha visto afectado con toda esta revuelta popular, aunque también anhelamos esperanzados que en este nuevo Chile la cultura y el arte tengan un rol distinto. Esperamos que se pueda hacer el aporte que corresponde. Hicimos funciones en Santiago, Linares y Temuco, y fue muy emocionante. La gente es tremendamente cariñosa, con muchas ganas de verse, de identificarse y de reírse también”.

-¿El humor invita a la reflexión?

“La risa es una instancia de reflexión desde otros espacios del ser. La risa siempre ha sido una tremenda herramienta para hablar de los momentos históricos, para abordarlos desde la ternura, el delirio, la desfachatez y más alejados de la rabia. Hemos recibido mucho cariño de la gente, es bonito porque aman a estos personajes, crecieron con ellos”.

-En el ámbito personal, ¿cómo te afectó el estallido social?

“Lo he vivido con asombro, con profunda emoción, susto y miedo. Con una labilidad impresionante, en la mañana estoy feliz, en la tarde triste y después me siento desesperanzada. Un remolino de emociones, pero con alegría también, entendiendo que no siempre la expresión es impecable y perfecta.

Tengo esperanza de que nuestro país pueda vincularse de manera distinta, que nos podamos sentar en paridad en la gran mesa de Chile, donde todos seamos iguales. La palabra dignidad me emociona, que nos hayamos conectados y dado cuenta que merecemos más.

También siento profundo dolor por la represión y vulneración sistemática de los derechos humanos, frente a tantos niños y niñas que le han quitado sus ojos. Me parece muy sintomático que en el momento que nuestro país despierta y empieza a ver cosas nuevas, el daño ocular ha sido protagonista. Creo profundamente que es tiempo de reformas, cambios y transformaciones internas”.

-¿Se abrió un espacio para la creación artística?

“Todavía estamos muy inmersos en la contingencia, pero pronto seguramente van a empezar a surgir obras respecto a lo que estamos viviendo. Todavía estamos transitando la vida misma”.

 

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