Sr. Director:

La salud es un derecho humano, así lo declara la OMS y en Chile la Constitución lo garantiza. Además, estipula que es deber del Estado asegurar la ejecución de las acciones de salud, ya sea en el sistema público o privado, donde cada persona tenga derecho a elegir al que desea acogerse.

La salud que reciban los chilenos debe ser eficiente, oportuna, de calidad, accesible y digna. En la actualidad, especialmente en el sistema público, las prestaciones no son oportunas ni de calidad, el acceso está limitado por los recursos financieros de cada persona y, por otro lado, los sistemas como FONASA e ISAPRES, satisfacen las necesidades, según el nivel/plan al que se pueda acceder.

Una reforma en salud adecuada debe terminar con la discriminación financiera, de género y de edad, estableciendo un sistema que asegure calidad y oportunidad en las prestaciones. Además, debe terminar con las listas de espera, las camas en los pasillos, las horas de espera en los servicios de urgencia y las muertes por falta de atención y/o de recursos.

Los pilares de la reforma al sistema de salud presentada por el Presidente Piñera deben asegurar una solución a la discriminación existente, mejorar la oportunidad y acceso a la salud de todos y generar un sistema transparente, con coberturas financieras que permitan atenciones oportunas.

Pero, sin una adecuada formación profesional ninguna reforma va a influir en la calidad de la atención. Contar con profesionales empáticos y con las competencias necesarias para atender a la población, es responsabilidad de las universidades y es un compromiso que debemos hacer con la sociedad.

Pamela Duarte Galleguillos

Enfermera

Académica Universidad Pedro de Valdivia

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