El pasado viernes se cumplió un año, desde que un trágico terremoto y tsunami, remeció a nuestra región.

El sismo dejó al descubierto muchas precariedades, que gobiernos pasados intentaron ocultar, pero a la luz del desastre quedaron expuestas.

Pero también mostró la cara buena de organizaciones sociales, como es la solidaridad, y el deseo de ayudar a los que están pasando por un mal momento, en forma desinteresada.

Desde ese momento, junto a las seremías, servicios,  y gobierno regional  nos pusimos en campaña por la reconstrucción, y felizmente para los barrios más dañados se han ido encontrando soluciones.

En esa reunión, en donde Baquedano estuvo representado por su Consejo Vecinal, hubo un largo diálogo, en donde los afectados expusieron sus inquietudes  con sinceridad, y en esa misma atmósfera se le dio respuestas.

El Consejo vecinal de Baquedano aceptó las propuestas del Gobierno para la reconstrucción.

El acuerdo es que se respetará las decisiones que adopte cada familia.

Con la misma preocupación se ha organizado la reconstrucción en Sotaquí, en donde en ausencia de algunas  empresas constructoras que realicen el trabajo, ha permitido que los propios vecinos que son carpinteros o que  tienen expectriz en la construcción puedan  realizar  algunos  trabajos menores, en forma remunerada.

Falta el apoyo más decidido de la Municipalidad de Ovalle, para agilizar los trámites que le es atingente.

En Punitaqui trabaja una constructora, en conjunto con los vecinos, y quienes han propuesto varias modalidades; en Canela con la participación de expertos en el trabajo en adobe, y la asesoría de Dibam, se ha estado reconstruyendo la ciudad, sin perder su identidad. Lo propio ha ocurrido con los sectores rurales, en donde se han levantado viviendas, que habían quedado en el suelo.

Falta, pero estamos en el buen camino. Nadie ha reconstruido una región terremoteada  en un año. Lo importante es organizar y seguir canalizando la ayuda.