Uno de los privilegios de ser historiador es encontrarse con la historia viva: participar en sucesos, conocer personajes, dialogar con ideas es una tarea apasionante de nuestra actividad. Cuando se aleja el siglo XX en el que me correspondió nacer, la investigación me ha llevado a entrevistar a muchos de sus testigos y actores. Uno de ellos ha sido Renán Fuentealba Moena, a quien aprecio, ex Intendente de la Región de Coquimbo después de 1990, con quien conversé varias veces entre el 2014 y el 2015.
Si me refiero hoy al tema es porque este 11-13 de octubre se cumplen 80 años desde aquel lejano 1935 en que se realizó la Convención -seguramente pocos recordarán el hecho- que dio vida al Movimiento Nacional de la Juventud Conservadora, después Falange Nacional (que alcanzó autonomía y se alejó del Partido Conservador) y finalmente Democracia Cristiana en 1957, de la cual Fuentealba fue una de sus figuras más destacadas, ejerciendo varias veces como Presidente.
Ingresó a la Falange en Tomé, como me contó en una de esas conversaciones entretenidas y abiertas, después de una visita que hicieron Ignacio Palma Vicuña y Bernardo Leighton, cuyas palabras “me conmovieron mucho”. Después, ya en Santiago estudiando Derecho en la Universidad Católica, se vinculó al grupo que formaban entre otros Eduardo Frei Montalva -quien fue su profesor de Derecho del Trabajo- y Manuel Antonio Garretón W. Comenzaba una historia, a través de jóvenes idealistas, en ocasiones algo mesiánicos, que estaba destinada a cambiar la historia de Chile.
En un momento de desprestigio de la política nacional, con dificultades crecientes en diversos ámbitos y un espíritu que a veces confunde la crítica con la lapidación pública, resulta necesario volver a pensar el siglo XX, con sus éxitos y fracasos, con sus gritos de esperanza y sus realidades de frustración, y quizá aprender de él, conversar con el pasado y ver qué le tiene que decir al Chile de hoy. La historia no es un ramo de colegio o una mera obligación que cumplir, sino una lección de humanidad que nos acerca en el tiempo, nos permite partir desde un escalón más alto nuestras vidas y conocer a quienes hicieron a Chile y a nuestra Región, lo que no es poca cosa.
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