Estar intranquilo, nervioso o ansioso, es normal para todos los seres humanos en la tierra; cada uno de nosotros inequívocamente ha sentido esa sensación alguna vez sea cual sea la situación. Por lo tanto, cierto nivel de ansiedad es algo que no debería preocupar a nadie. Lo que no es corriente y debe ser tomado con precaución, es cuando estos problemas se vuelven repetitivos, incontrolables e interrumpen con la vida diaria, si esto ocurre ya es necesario buscar ayuda profesional, pues es cosa de tiempo que se empiecen a tener repercusiones físicas, si es que ya no se las padece.

Una de las formas en las que la ansiedad se siente en el cuerpo es en las llamadas crisis de pánico. Una crisis de pánico puede aparecer sin síntomas previos que la delaten, es un ataque de miedo muy intenso, que provoca síntomas físicos que parecen graves (como ahogo, dolor de pecho, taquicardia, etc), pero que al final no suponen ningún peligro real para quien sufre la crisis. Los ataques de pánico no son un riesgo serio para la vida, sin embargo pueden producir mucho terror y malestar generalizado, afectando en gran medida la calidad de vida.

En Chile, en los últimos meses tanto la ansiedad como las crisis de pánico han aumentado en gran medida, esto es debido a la incertidumbre que ha producido el estallido social. Por ello lo óptimo es que se tomen las medidas necesarias para saber si se está en una condición de riesgo psicológico o no. Si quieres averiguar cuán afectado y ansioso te encuentras por la situación social, puedes realizar este test sobre crisis de pánico en el portal chilepsicologos.cl

El estallido social tiene fines nobles y eso es innegable, pero su masificación, sus formas y sus consecuencias han tendido a provocar bastante ansiedad en los ciudadanos chilenos. Ver enfrentamientos entre las fuerzas armadas y los manifestantes, observar saqueos en tiendas comerciales, escuchar cómo los indicadores económicos se van a pique; cosas así logran que no se sepa muy bien lo que va a ocurrir en el futuro, siendo la incertidumbre un recurrente en todos los ciudadanos, y eso es transversal a cualquier color político.

Pero esto no significa que no se pueda hacer nada para evitar estos malestares, por ello aquí hay algunos consejos para controlar de mejor forma la ansiedad en estos tiempos complejos.

  1. La mejor manera de evitar turbarse a causa de la contingencia es simplemente no saber de ella, cambiar las noticias y apagar el teléfono para leer un libro, ver una película o dar un paseo por el parque, actividades así harán que lo que ocurre afuera no golpee tan fuerte en el subconsciente. Desconectarse es el primer consejo, intentar de una u otra forma escapar de la realidad.

2. Lo segundo es desahogarse, es necesario para cualquiera poder hablar de lo que uno tiene dentro con alguien de confianza. Una ligera conversación junto a algún ser querido, contándole los males que uno siente, puede ser realmente aliviante, pues tan solo verbalizando lo que se piensa se logra organizar la mente, y si se sabe que un otro de confianza está escuchando, también se siente regocijo ya que hay apoyo y comprensión por la otra parte.

3. Estas emociones que nos molestan en el día a día, como la rabia, el miedo, la impotencia; es bueno que sean reconocidas y llamadas por su nombre apenas aparezcan. Hacer lo anterior logra que uno adquiera experiencia frente a cada emoción, sabiendo en mayor o menor medida cómo actuar frente a cada una de ellas, dado que calmar la pena no es lo mismo que controlar la ira; con esto se podrá elegir el camino correcto ante cada problema.

4. Muchas son las formas en que la contingencia hace que el chileno sienta ansiedad: la economía, los manifestantes, las fuerzas armadas..., tantos problemas, pocas soluciones. Por sobre toda esta maraña de complejidades hay algo que el ciudadano normal debe darse cuenta: el 99% de las complicaciones que sufre Chile ocurrirán sin que podamos hacer nada. Gran parte de lo que pasa en Chile está fuera de nuestro alcance, por ello lo mejor es que nos enfoquemos en lo nuestro, en lo que podemos cambiar para mejor, desprendiéndonos de la responsabilidad de las cosas en las cuales no podemos hacer nada.

5. Todos los anteriores consejos sirven en mayor o menor medida, sin embargo, muchas veces la acción propia no hará que la ansiedad no se siga acrecentando en las mentes de los chilenos. Por esto, si la ansiedad es recurrente y/o se hace sentir en el cuerpo y/o influye en el estilo de vida; lo mejor es que se busque ayuda profesional, pues solo los profesionales entrenados por años, son los que pueden dar una real solución a estos problemas.

En Chile la ansiedad patológica antes del estallido social tenía una prevalencia del 16,2%; desgraciadamente todavía no hay cifras del momento actual. Con este porcentaje, la ansiedad se instala como la enfermedad psicológica más común en el país, sin saber que tanto sus números han ido a la alta en estos tiempos. El principal problema es que a pesar de ser la enfermedad psicológica más recurrente en los chilenos, solo el 25% de los afectados acude eventualmente a algún centro médico, esto es necesario que cambie, ya que si no se va a ver a algún profesional los síntomas difícilmente cambiarán y el malestar se alejará a cada día que pasa.

Estamos en una sociedad que se siente menospreciada, pues sus habitantes están en un entorno altamente competitivo y cambiante, si además de esto le sumamos la contingencia de alto impacto, es normal que la ansiedad vaya en aumento, ¿qué hacer?, es la pregunta que muchos tienen. Lo primero es evaluarse uno mismo (el link del test está más arriba), lo segundo es saber en qué nivel se encuentra la ansiedad, y lo tercero es buscar ayuda médica si es que se sabe que el problema está afectando el diario vivir.

 

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