Esta semana se aprobó por la Cámara de Diputados, la elección directa de intendentes, ahora gobernador regional, el cual será electo mediante elección popular. Desde el punto de vista de la noticia y como señal de descentralización es un gran avance. Sin embargo, nuevamente vemos que se trata de un proyecto de ley improvisado, que sólo genera un gran slogan o titular y que en la práctica hoy su norma más importante, fue dejada de lado. Esto último, relativo a la transferencia de facultades, sin duda es lo que hará que esta ley de regionalización haga que esta institución no sea letra muerta. Ustedes se imaginan a una autoridad votada y elegida por toda la Región, pero sin atribuciones? Yo no. Lo peor de todo es que desde el gobierno, frente a esta pregunta, responden con un simple “más adelante vemos cómo lo vamos arreglando”. Que esto será un proceso paulatino, que deberá ir adaptándose en la medida que vaya entrando en ejecución. Este tipo de declaraciones me parecen tremendamente graves. En la práctica, hoy por hoy lo único que se está legislando es su elección y no su implementación. Se legisla sobre el juego electoral de estas nuevas autoridades y no sobre lo más importante que es cómo esta nueva autoridad va a administrar en pos del bien común y calidad de vida de los habitantes de la región. Nuevamente este gobierno optó por la vía más fácil y bonita. Aquello que obviamente no tendría reparos de las cámaras del Parlamento. Incluso, es más. Al momento de presentar esta ley, tuvo que transar, a pesar de tener la mayoría absoluta de parlamentarios en ambas cámaras, a diferencia de como tuvo que gobernar y negociar el presidente Piñera, una suerte de sujetar su aprobación al hecho que previo a entrar en vigencia esta ley, se debía aprobar la ley orgánica que regula las transferencias de facultades administrativas a estos gobernadores regionales. De un trabajo que debería ser de lo más importante y serio, pasamos a un trabajo de índole populista. Nuevamente, como ocurrió con la ley de reforma tributaria, educacional y laboral, este gobierno legisla para la prensa y los titulares y omite el trabajo de importancia. Seguimos en el rumbo del sin rumbo y eso es lo que nos lleva hoy al gran descontento que existe en la ciudadanía, que ve y percibe cada día que, a pesar de los slogans, los resultados de este tipo de propuestas no llegan a la población. Espero, en definitiva, que no se legisle contra el tiempo y que el producto de la discusión de esta ley, sea acorde con la importancia de la misma, porque en definitiva con ella, en la medida que quede bien hecha, se inicia el camino sin retorno a una gran regionalización. 

 

 

 

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