Esta semana me tocó, por razones laborales, ir a los conservadores de Bienes Raíces de Coquimbo y La Serena. Ellos, dentro de sus funciones llevan los Registros Electorales Locales y asimismo están a cargo de las Juntas Electorales. Realmente quedé sorprendido con la cantidad de personas que fueron a excusarse para ejercer de vocales de mesa en estas elecciones, principalmente porque no estaban “ni ahí” en ir a votar. Las razones que daban eran variadas, pero principalmente porque había desidia e indiferencia hacia la clase política. Pues bien, como ciudadano, debemos empezar a asumir nuestras responsabilidades en esta materia, porque para que funcione la democracia, es tarea de todos participar en las decisiones que se toman en torno a ella. No puede quedar en manos de unos pocos, el conducir los destinos de nuestro país. Hoy por hoy, vemos como sólo una parte de la población es la que define el futuro. Sin ir más lejos, tenemos ejemplos actuales como el de Colombia, donde la abstención hizo que una propuesta de paz quedará a fojas cero, a pesar que era mayoritariamente respaldada o en Inglaterra, donde esa misma abstención hizo que ganara una opción de restarse de la Comunidad Europea. Por esta desidia e indiferencia, se ponen en riesgo por una parte vidas y en la otra el comercio y la economía. Apuesto lo que quieran que si la votación la hubieran hecho al otro día, en los 2 casos el resultado habría sido distinto. En materia local, en la elección presidencial del 2013 participó sólo un 42% de los ciudadanos que estaba habilitado para hacerlo y en la actualidad vemos cómo el Gobierno elegido con un poco más de la mitad de esa casi mitad ha hecho reformas que han puesto en riesgo nuestro futuro y desarrollo como país. Por lo anterior, es importantísimo que en estas elecciones los vecinos vayan a votar, no solo para validar a las autoridades que serán electas para ocupar los cargos de alcaldes y concejales, sino que también para hacer todos los cambios que se necesitan para mejorar nuestras comunas.  No se puede permitir que los de siempre elijan a los de siempre, sino que debe existir esa responsabilidad y madurez cívica para que aparezcan nuevos actores que dinamicen y actualicen nuestra política comunal y regional. Esa desidia e indiferencia de buena parte de la ciudadanía impedirá hacer las modificaciones y transformaciones que necesitan nuestras comunas en pos del bien común y la calidad de vida de todos los vecinos. El que lo ha hecho bien seguro saldrá electo, pero el que lo ha hecho mal, seguro que también saldrá electo, porque sus pocos partidarios decidirán por aquellos que se abstienen y que después reclaman contra el sistema. Por eso es importante que el 23 de octubre vayas a votar y elijas a quien administrará tu patrimonio comunal durante los próximos 4 años. 

 

 

 

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