La Presidenta Michelle Bachelet ya entregó el presupuesto para el año 2017. Es el de menor expansión de los últimos años, lo que refleja la renuncia por parte de Hacienda a la opción keynesiana de una política fiscal contra cíclica, donde la inversión pública se constituye en un factor relevante para dinamizar la economía.A pesar de ello, hay que reconocer que este presupuesto fija adecuadamente las prioridades sociales en línea con el programa de reformas del gobierno. Se destaca especialmente el aumento del 10% de la pensión básica solidaria, lo que beneficiará a un millón trescientos mil adultos mayores.Para nuestra región sobresale el aseguramiento de los recursos para implementar el año 2017 el Centro de Formación Técnica estatal que se construirá en Ovalle. También contempla un aumento del 22% en los recursos para financiar los proyectos de agua potable rural y de un 7% para la pavimentación de caminos básicos. Otro aspecto muy sensible se refiere a la inversión pública y su impacto en el empleo. Si bien es positivo el anuncio de aumentar en 12.500 los cupos de viviendas del plan especial anunciado el 21 mayo y la entrega de más subsidios, necesitamos asegurar que estos mayores cupos lleguen a nuestra región, pues el sector de la construcción es una de las actividades que con más eficacia ayuda combatir el alto desempleo que nos afecta. Nos alegra el incremento en 8 mil millones de pesos en los recursos extraordinarios para apurar el tranco al proceso de reconstrucción tras el terremoto y tsunami del 16-S. De esta forma, la ayuda totaliza 38 mil 380 millones de pesos.También se valoran los recursos que se asignan a Enami y que le permiten a esta empresa mantener durante el año 2017 el precio de sustentación del cobre.Sin embargo, se echa de menos propuestas que ayuden a las cooperativas campesinas y que rebajen el pasaje en el transporte público a nuestros adultos mayores.