El fin de semana pasado, nuevamente vivimos la preocupación por el extravío de tres pescadores artesanales.En esta ocasión, felizmente aparecieron con vida Ricardo Valderrama, Alejandro Ureta y Jorge López, quienes desde la caleta Guayacán se dedican a la extracción de la jibia.Su periplo en el mar se produjo por la combinación entre la falla del motor de su embarcación, “Matías Andrés”, y los fuertes vientos que afectaron la costa de nuestra región. Los trabajadores permanecieron 35 horas a la deriva y sobrevivieron sólo gracias al consumo de agua. Tras un intenso operativo fueron encontrados en el sector de caleta Los Hornos. Pascual Aguilera, dirigente jibiero de Coquimbo, me contactó para sumarme a las gestiones de ayuda que encabezaban diferentes autoridades, como el intendente Claudio Ibáñez. Tras una llamada telefónica a la subsecretaria de Defensa, Paulina Vodanovic, se redobló la búsqueda por parte de la Armada, mientras que el subsecretario de Interior Mahmud Aleuy había dispuesto un avión adicional para sobrevolar la zona.El reciente extravío pone nuevamente de relieve la total desprotección de los pescadores artesanales de nuestro país. Se hace urgente contar con un seguro de vida para todos los trabajadores del mar, ya que permanentemente están expuestos a naufragios o a accidentes durante la extracción de mariscos.Junto con optimizar los procedimientos de búsqueda, debemos concordar un sistema que garantice la vida para quienes trabajan en el mar. En esta ocasión, los tres pescadores de Guayacán y sus familias sólo pasaron un mal rato.