En un hecho inédito, el martes pasado la Cámara de Diputados rechazó por segunda vez la propuesta del Gobierno de reajustar los salarios del sector público en un 3,2%.El veto aditivo impulsado por La Moneda, que mantuvo el mismo porcentaje y que sólo incrementó levemente los bonos, no logró convencer a los 6 diputados de nuestra bancada, ni a 7 DC, 2 PPD, 3 PS, 2 PR y, obviamente, a los trabajadores. No es cierto que los comunistas hayamos comprometido los votos a favor la noche del lunes en La Moneda, durante la reunión de presidentes de los partidos de la Nueva Mayoría.Lo lamentable es que Hacienda desoyera dos veces el mismo mensaje y no mejorara el proyecto. Hacienda justifica su decisión apelando a una supuesta ‘responsabilidad fiscal’ y esconde el verdadero trasfondo: Mezquindad y falta de manejo político para enfrentar una negociación con la Mesa del Sector Público. No es posible sentarse a conversar con una cifra inamovible.Es cierto que nuestro país atraviesa por un momento de bajo crecimiento económico, pero también es verdad que no estamos ante un ciclo recesivo o de estancamiento. Y si para el próximo año se proyecta un 3% de inflación y que la economía crecerá en un 1,7%, es justo que los empleados públicos reciban parte de ese beneficio y no el 0,2% que en términos reales proponía Hacienda. Hacienda debe volver a dialogar con los gremios para resolver la crisis política y enviar un nuevo proyecto que permita mejorar los salarios de los trabajadores. El gobierno cuenta hasta el 30 de noviembre para ingresar una nueva propuesta. La polémica generada al interior de la Nueva Mayoría por la votación no tiene que interferir con lo principal: Los trabajadores del sector público deben recibir un reajuste digno.