Señor Director:
Estimo que no es correcto pretender que el tema de la Defensa sea un tema de todos. Al contrario, soy un convencido que debe ser interés y obligación de unos pocos.
Un padre de familia responsable de asegurar el entorno físico de su hogar, será quien finalmente decida instalar alarmas, cámaras de vigilancia, cercos electrificados y, en general, tomar todo tipo de resguardos y procedimientos de seguridad. Algo que, especialmente sus hijos, le agradecerán en algún momento de sus vidas.
El tema de la Defensa Nacional es un tema de Estado, no de la tendencia política del gobierno de turno y menos de un trio de investigadores que, apoyados por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), escribieron un añejo pero peligroso libro llamado “Las Instituciones Cautivas”. Un libro que, a través de dos encuestas - una al inicio del Gobierno Militar y otra después de la muerte del General Augusto Pinochet Ugarte -, nos presenta a las Fuerzas Armadas con un fuerte rechazo de la Sociedad. De ahí todos los intentos, de parte de dos sociólogos y un historiador, para justificar la imperiosa y urgente necesidad de reformar el área de la Defensa Nacional, proponiendo un modelo al más puro estilo bolivariano.
Quienes han seguido el tema y han leído la columna del ex Comandante en Jefe del Ejército, Óscar Izurieta Ferrer, se darán cuenta, de las politizantes reformas que promueven los autores del libro mencionado. Ahora, acuñando la frase, “el fin de una época”. Un verdadero camino al socialismo militar que no reconoce los prudentes cambios ya efectuados, sino que busca un borrón y cuenta nueva. La última y gran reforma militar para destruir la República de O´Higgins.
Finalmente, a los autores del libro, los convido a revisar las encuestas sobre cuál es el grado de aceptación de las Fuerzas Armadas, por parte de la Sociedad actual. Un sólo dato que destruye totalmente la tesis planteada.
Christian Slater Escanilla.
Coronel (R)
Magister en Inteligencia y Planificación Estratégica

