• Ayer, las 70 familias de Guanaqueros se mostraron felices al recibir sus casas. Algunas, que ya no tenían dónde vivir, se instalaron de inmediato.
    Ayer, las 70 familias de Guanaqueros se mostraron felices al recibir sus casas. Algunas, que ya no tenían dónde vivir, se instalaron de inmediato.
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Llevan 15 años organizadas en un comité de vivienda y sus nuevas residencias estaban construidas hace un año, sin que pudiesen ocuparlas. La semana pasada protagonizaron la toma de la Ruta 5 Norte luego que nuevamente se les aplazara el día de entrega. Ayer todo era felicidad entre quienes fueron favorecidos, luego que varios estaban a punto de quedar en la calle. Eso sí, se trata de una entrega provisoria.

Luego de 15 años de estar organizados como comité de Vivienda El Mirador, de Guanaqueros, las 70 familias que lo componen recibieron sus casas donde se quedarán de manera definitiva y dejarán de deambular pagando arriendo o de allegados.

La felicidad de recibir las llaves de una vivienda propia se veía en los rostros de cada uno de los beneficiados con este proyecto, cuyas casas están construidas hace un año, pero por distintos motivos no se habían recepcionado por lo que las familias no podía habitarlas.

La gran mayoría mostró felicidad, aunque manifestaron que había algo de incomodidad también, porque les hubiese gustado recibir sus nuevas casas en otras condiciones y no forzando a la municipalidad  tomándose la carretera, haciendo públicos los problemas del proyecto y recurriendo a parlamentarios.

Así lo manifestó la presidenta del Comité de Vivienda El Mirador, Elena Ángel, quien si bien dijo estar feliz después de tantos años de lucha y trabajo, “todos están felices, pero con sentimientos encontrados, porque llevamos tanto tiempo esperando esto y se podía haber hecho antes, no así a última hora, cuando quedó la embarrada. Se podía haber hecho sin necesidad de habernos tomado la carretera, sin necesidad de haberlo hecho público, se podría haber hecho de buena manera, sin la necesidad de haber llegado a todo lo que llegamos. Es fome recibir tu casa en estas condiciones, con presiones, que se haya tenido que ir un socio detenido. Que tuviésemos que recurrir a otras autoridades para que nos escucharan”, dijo.

Reconoció que una ceremonia de entrega era lo que menos les importaba, sino que lo importante era tener las viviendas, porque había personas que estaban a punto de quedar en la calle y destacó que finalmente el alcalde Marcelo Pereira cumplió, “eso no lo vamos a negar. Él cumplió las fechas acordadas la semana pasada, pero sí se pudo haber hecho antes”.

En la misma línea, Olga Zepeda,  una de las beneficiarias, quien es jefa de hogar y vive con sus dos hijos, dijo sentirse muy feliz y que era un sueño que se les hacía realidad después de mucho tiempo, ya que lleva nueve años bregando por su casa propia.

“Estoy feliz, siento un montón de emociones, ha significado mucho, porque tengo dos hijos. Me ha costado mucho sacrificio, sobre todo al principio, pero tanto esfuerzo valió la pena. Yo no dudé en ningún minuto.  Da un poco de pena recibirla así, en medio de la pandemia y con presiones, pero considero que valió la pena, todo el grupo piensa lo mismo, porque si no hacíamos presión no íbamos a  tener la respuesta que tenemos ahora”.

Dijo que en una semana más se irá a vivir a la nueva vivienda, porque quería hacer algunos pequeños arreglos antes.

“Estoy feliz, siento un montón de emociones, ha significado mucho, porque tengo dos hijos. Me ha costado mucho sacrificio, sobre todo al principio, pero tanto esfuerzo valió la pena”. Olga Zepeda, recibió su casa en la villa El Mirador, en Guanaqueros.

Alcalde en redes sociales

Por su parte el alcalde de Coquimbo, Marcelo Pereira, quien destacó durante la entrega de las casas el trabajo y el esfuerzo de las familias, también comentó en redes sociales lo ocurrido.

“Pese a la emergencia y tomando todas las medidas de seguridad, hoy  (ayer) entregamos a 70 familias de Guanaqueros las llaves de sus nuevas viviendas en el Loteo El Mirador. Una entrega que se traduce en mucha felicidad para las familias, porque hubo un trabajo de años para que pudieran tener una solución habitacional digna y definitiva. La dignidad de las familias es una prioridad en mi gestión y estaré siempre apoyándolos para salir adelante.

Lo que viene

Este grupo de 70 familias señala  que les cambiará la vida de ahora en adelante, ya que no tendrán que pagar arriendo, que es como echar la plata en un saco roto, ni tener que vivir humillaciones como allegados, ni tampoco incomodando a  otras personas o familiares.

Indican que lo primero es habitar las casas, comenzar a hacer los primeros arreglos y proyectarse con sus familias en ese lugar, puesto que de ahí ya no se moverán nunca más.

De todas formas aclaran que no es una recepción definitiva la que se ha hecho, puesto que  hay algunas observaciones que hizo la Dirección de Obras del municipio que tienen que subsanarse, pero creen que es un problema que puede demorar mucho más el poder tener las escrituras en sus manos.

Indican que las observaciones dicen relación con muros de contención que no se han hecho, porque no estaban considerados en el proyecto original y otros con la contención de aguas lluvias.

Sobre esto, Elena Ángel, señala que será muy complicado, porque al no ser parte del proyecto, no saben de dónde saldrán los recursos para esa inversión.

Dicen no entender cuál es la incidencia de esto último, porque las casas soportaron bien el terremoto del año pasado y también las lluvias.

Finalmente señalaron que si bien estaban felices, entendían que aún les queda un camino de trabajo hasta que se les entregue las escrituras y puedan decir que las casas les pertenecen, precisando que lo más difícil ya lo han pasado.

Los nombres de las calles

Las familias del Comité de Vivienda El Mirador, destacaron que una de las ideas que lograron materializar como parte del proyecto, fue que las calles llevaran nombres de personas de Guanaqueros, por su trayectoria y lo destacado que han sido o fueron entre sus vecinos.

Por esta razón algunas calles fueron bautizadas como  Julio Rivera, quien es uno de los fundadores de la compañía de Bomberos de esa localidad, ya fallecido. Otra calle lleva el nombre de Miguel Zambra, quien está vivo y es uno de los primeros socios de las cooperativas que formaban antiguamente los pescadores, antes de ser gremios. Otro nombre es Jorge Romo, quien fue el primer paramédico del pueblo, también vivo y Héctor Mena, quien fue en primer director de la escuela, ya fallecido.

 

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