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El Día
El proyecto liderado por el CEAZA y apoyado por FIA, busca establecer mecanismos para hacer frente a la crisis hídrica y el cambio climático que está afectando a la región de Coquimbo.

La mayoría de los escenarios de cambio climático sugieren un proceso de aridización (tendencia a la reducción de las precipitación y aumento en la frecuencia e intensidad de las sequía) en muchas áreas del mundo, las que ya están afectando de manera significativa la actividad agrícola, lo cual hace cada vez más importantes las investigaciones de las respuestas de las plantas a la sequía.

En este contexto nacional, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) del Ministerio de Agricultura, en un esfuerzo por colaborar con los agricultores de la región de Coquimbo, está trabajando en un proyecto para desarrollar estrategias agronómicas para aumentar la productividad del agua y la sustentabilidad de sistemas frutícolas ante el proceso de aridización.

Uno de los rubros más afectados en la sequía, es la agricultura, especialmente para aquellos sistemas de largo plazo basados en cultivos permanentes como son los frutales y viñas.

Es por ello que FIA, junto al Centro de Estudios de Zonas Áridas, CEZA, de la Universidad de Chile, se encuentran trabajando en esta iniciativa que busca identificar las estrategiasque sean factibles de implementar técnicamente y aseguren la sustentabilidad de la producción en el largo plazo. Además, se están desarrollando análisis de rentabilidad de las estrategias exitosas, para ampliar la base de información disponible para los agricultores y con ello disminuir la incertidumbre que frena el proceso de innovación.

Es así como las pruebas se han realizado en campos experimentales de Elquí, Limarí y Choapa, en cultivos de paltos, olivos y uva de mesa.

Al respecto, existen prácticas como la incorporación de materia orgánica al suelo, ya que está íntimamente ligado con la calidad y salud del suelo, favoreciendo la funcionalidad de éste.

El docente y coordinador del proyecto, Oscar Seguel, recomienda “para periodos cortos sin disponibilidad de agua, se puede aplicar una enmienda orgánica al menos un mes previo al corte del riego; para prevenir el estrés intenso en los frutales. Y en una condición de sequía de larga duración, los manejos agronómicos deben apuntar a los manejos de canopia, como las podas y los raleos en los frutales”.

Otros elementos a considerar para reducir el volumen de evapotransmiración y ajustar la demanda hídrica, es realizar podas “en verde”.

Otra de las soluciones que plantean los expertos, es la utilización de mallas, ya que ayuda a la disminución de la transpiración de las plantas. Además, otra opción es regar menos especies que resisten mejor la sequía, concentrando los esfuerzos en mantener el bienestar en especies sensibles.

 

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