• Los trabajadores de la Región de Coquimbo tienen un ingreso sensiblemente menor a sus pares del resto del país.
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LAUTARO CARMONA
Dicha cifra es un 6,25% más bajo que el promedio nacional, en donde la mitad de los trabajadores percibió un ingreso promedio igual o inferior a 401 mil pesos durante el año pasado. Al mismo tiempo, la diferencia de sueldos entre hombres y mujeres no ha variado durante estos años en favor de estas últimas, quienes en promedio, ganaron el año anterior 318 mil pesos o menos.

Este lunes, el Instituto Nacional de Estadísticas, INE, dio a conocer las cifras de la última Encuesta Suplementaria de Ingresos, que muestra una radiografía de las entradas laborales de la población ocupada del país durante el año 2019.

El valor de dicha encuesta es que permite hacer comparaciones con ingresos que la población ha obtenido en el mercado laboral en años precedentes, lo que facilita medir los ingresos obtenidos y a través de ellos, lograr hacer estimaciones respecto a los hogares nacionales y sus características.

Así, a nivel nacional, se muestra que el ingreso laboral promedio de la población ocupada en el país fue de 620.528 pesos mensuales, siendo 14 mil más que en 2018.

En tanto, respecto al ingreso mediano de los trabajadores, es decir, de aquellos que son representativos del promedio nacional, recibieron un total de 401.000 al mes. Esto se traduce en que la mitad de quienes están empleados en el país, percibieron entradas iguales o menores a dicha cifra.

La región: por debajo del promedio

Respecto a la situación local, la encuesta muestra una realidad de los ingresos sensiblemente más precaria respecto a otras regiones del país.

El primer dato que se puede obtener indica que el ingreso promedio estimado para la Región de Coquimbo, llegó a los 515.704 pesos en 2019, lo que implica un 17% menos respecto a la media nacional.

Pablo Pinto, director de la Escuela de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Norte, UCN, aclara eso sí, que hay que hacer una diferencia entre el ítem ingreso y costo de vida, pues “efectivamente puede ser que los ingresos sean inferiores, pero acá – aunque no está medido- el costo de la vida en nuestra región pueda ser inferior al costo de la vida en otras regiones, por ejemplo, en territorios vecinos como Atacama o Antofagasta, o la misma Región Metropolitana y Valparaíso, que tienen ingresos promedios superiores”.

No obstante, el dato más relevante quizás, es que en la Región de Coquimbo, el ingreso mediano del 50% de los trabajadores fue, el año pasado, de 375.000 pesos o menos, al mes,  lo que implica un 6,25% abajo respecto del promedio a nivel país.  

Mujeres en desmedro

No obstante, es la brecha de género que se desprende de los datos que entrega la encuesta del INE uno de los datos que más llama la atención por su alcance social, pues es un fenómeno que, pese al paso de los años, no termina de aflojar.

Así, el estudio señala que los ingresos medianos del 50% de las mujeres ocupadas, fueron de 318 mil pesos o menos, lo que muestra una brecha del 28% respecto a los hombres.

“Este es un fenómeno que sigue existiendo en el mercado laboral, algo que no ha logrado subsanarse (…) lo que demuestra una falla en el mercado del trabajo, particularmente en la forma en que se generan los ingresos” sostiene Pablo Pinto.

Pero además, para el experto, hay otro dato que hay tener en cuenta: y es que un 39% de las mujeres a nivel regional no obtienen ningún ingreso propio. “Eso es un dato extremadamente dramático, porque genera una dependencia. Y en hogares monoparentales en donde la jefe de hogar es fundamentalmente la mujer, genera problemas para la asignación de ingresos”, revela.

Sectores precarizados y pandemia

Pero además de las mujeres, son otros los sectores que, a la luz del informe del INE, también aparecen fuertemente desmedrados en sus ingresos, situación que además, está muy ligada a las condiciones de desarrollo personal y profesional de estas personas, así como el rubro económico en donde se desempeñan.

Así, por categoría ocupacional, la población ocupada como “asalariados públicos” percibió un ingreso medio mensual de 736.344 pesos, mientras que los “asalariados privados” y quienes trabajan por cuenta propia, así como el personal de servicio doméstico, percibieron 564.827, 268.916 y 178.610 pesos, respectivamente. 

En efecto, sobre esto último, el académico de la UCN, llamó la atención sobre los bajísimos ingresos que tienen estos últimos dos sectores, los cuales al mismo tiempo, han sido parte del grupo de personas más perjudicadas por la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus.

Por eso señaló que, en términos de empleo, “hay que seguir manteniendo un ingreso permanente, temporal o transitorio en aquellos sectores que más han caído en términos de la economía, como son los sectores informales (…) de manera que todas las medidas como el IFE, y bonos varios, debieran seguir replicándose, al menos durante este año, y en estudio, hacia el próximo año”.

Más a largo plazo en tanto, Pinto asegura que se hace necesario, potenciar el acceso a la educación universitaria y técnica de aquellos sectores que hoy, por diversas razones, no tienen acceso a ella. De hecho, dice, “hay una tendencia que se ha mantenido en los últimos años, que es que los ingresos promedio por nivel educacional, alguien que tiene educación primaria recibe los menores ingresos. Pero si logra tener una educación técnica, multiplica su ingreso promedio por 1,6 veces y si logra tener educación universitaria multiplica su ingreso promedio por 3 veces”.

“Lo que no podemos hacer para tener una competitividad adecuada en el siglo XXI es tener trabajadores cuya media de educación sea o la educación primaria o básica, o a penas, la educación secundaria o educación media. Se requieren trabajadores con mayores niveles técnicos y universitarios para acceder a mejores ingresos, y como una forma de potenciar la productividad también”, afirma.

Por último dice, se deben impulsar fórmulas para regularizar a aquellos sectores de trabajadores informales –que son el 30% de la fuerza laboral regional – “con el fin de que puedan imponer y por tanto, tener previsión y contar con un sistema de seguridad social que les permita acceder a una serie de beneficios que, por su situación laboral, se ven impedidos de hacerlo”.

 

 

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