La Reforma Laboral que aprobamos mayoritariamente en el Congreso Nacional hace algunas semanas apuntaba simplemente a favorecer que los trabajadores organizados puedan realizar su proceso de negociación colectiva con la Empresa en mejores condiciones y con mayor representatividad.
Por eso tenemos que respetar el fallo del Tribunal Constitucional, pero lamentamos que en votación dividida se haya declarado inconstitucional el articulado referido a la titularidad sindical, que simplemente apuntaba a otorgar prioridad a un Sindicato para negociar colectivamente ante una empresa cuando los trabajadores estén organizados de esta manera.
Precisamente en estos días en que conmemoramos el Día del Trabajo, debo decir que coincido con el voto de minoría de este tribunal y no con el criterio que se impuso. 
Me correspondió argumentar en defensa de este proyecto en el Tribunal Constitucional y pude plantear que se establecía un incentivo a la sindicalización, pero en ningún caso sindicalización forzosa, en concordancia con el artículo 19 numeral 19 de la Constitución.
Lo que defendimos respecto a la Reforma Laboral es lo que se considera justo en todos los países desarrollados, y es que quien por definición y naturaleza representa los intereses de los trabajadores cuando existe en una empresa es el sindicato. Que los trabajadores pueden afiliarse siempre de manera voluntaria y que no se elimina la posibilidad de negociar individualmente condiciones particulares de cada trabajador. Esto además lo ha reafirmado el Estado chileno en tratados internacionales de derechos humanos y también recogiendo las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
A diferencia de otros sectores, no compartimos la demonización hacia la sindicalización que se originó en los años 80. Creemos que los trabajadores y sindicatos son los más interesados en que a una empresa le vaya bien. A nosotros nos inspira lo comunitario por sobre lo individual, como lo defendió en su momento María Rozas, Manuel Bustos, antes Clotario Blest y mucho antes y de manera magistral lo planteó hace décadas San Alberto Hurtado, quien dijo que si los trabajadores quieren luchar por sus derechos, el camino es unirse a sus compañeros de trabajo en un sindicato.
A pesar del último revés, seguiremos buscando fórmulas para que las y los trabajadores puedan tener mejores condiciones laborales.

 

 

 

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