• Las treinta y siete familias de la localidad de Majada Blanca serán favorecidas con el proyecto.
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El Día
La iniciativa tecnológica, con un costo de 20 millones de pesos, beneficiará a 37 familias del sector y pretende mejorar su calidad de vida y otorgar herramientas para que puedan retomar las labores agrícolas, las que fueron suspendidas por la falta del recurso básico.

Por Paula Garviso

Como un sueño convertido en realidad calificaron los habitantes de Majada Blanca, en la comuna de Coquimbo, el poder acceder al agua potable, gracias a un proyecto tecnológico de Fundación Amulen, “la Fundación del Agua de Chile”.

Bajo el título “Agua para Majada Blanca”, la fundación logró obtener un fondo de $20 millones entregado por el Ministerio del Desarrollo Social. Rocío Espinoza, directora de la organización, explicó en conversación con El Día TV que realizaron un levantamiento de las localidades que tenían una mayor escasez hídrica.

“La oferta y demanda de agua en el territorio estaba muy apretada. Esto llevaba a que tuvieran sequias muy profundas y carencia de agua potable por redes. Se suelen abastecer de fuentes informales, como pozos, ríos o camiones aljibes”, explicó.

Frente a este escenario, visitaron todas las localidades dentro de la comuna que estaban con problemas por falta de este recurso básico, y “detectamos que esta era la más urgente (Majada Blanca).

Mejora de la calidad de vida

El proyecto beneficiará a 37 familias que nunca han tenido acceso al agua potable y que hoy dependen de un camión aljibe para poder abastecerse. Se pretende utilizar un sistema de innovación chilena, “Remote Water”, que consiste en la instalación de un sistema que potabiliza el agua con energía eléctrica o paneles solares y con la instalación de una bomba y un estanque para almacenarla.

“Buscamos las mejores soluciones de acuerdo a la territorialidad, pero además con un factor de innovación, este es el camino, porque entendemos que lo tradicional ya no puede seguir. Un proceso dentro del MOP para poder entregar agua bajo los sistemas tradicionales que son los APR si nada falla y si todo está en regla son 5 a 6 años de trámites dentro del Ministerio”, explicó la directora de la fundación.

En plena pandemia, esta iniciativa permitirá que los habitantes del sector mejoren sus condiciones de higiene y que los agricultores recuperen una herramienta fundamental para mejorar su calidad de vida y generar ingresos para las familias.

“Se entiende que en la urgencia la gente necesita que le den las necesidades básicas, pero también hay que entender que esto es un proceso largo por lo que también hay que entregarle herramientas para que ellos puedan salir adelante. Es fácil hablar de lavarse las manos cuando se tiene agua en las zonas urbanas, pero hay gente en el área rural que no tienen esa agua”, comentó Rocío Espinoza.

Como fundación entienden la situación que se está viviendo por la crisis sanitaria por lo que tienen como plazo “de aquí a diciembre tener las máquinas que potabilicen agua y estar en marzo con el proyecto entregado, todo podría ser más fácil si se pudiera circular”.  

Superando la pobreza

Por medio del acceso al agua la fundación busca mejorar la calidad de vida de las comunidades vulnerables. Rocío Espinoza precisó que el agua aborda cuatro dimensiones de las personas: el económico, la salud, la educación y la equidad de género.

Ante esto la directora de la fundación afirmó que es relevante el vínculo entre el agua y la pobreza, “la correlación es prácticamente perfecta. Entregamos agua, pero junto a ella entendemos que sirve para superar la pobreza, ya que les estamos entregando herramientas de fomentos para que puedan retomar sus labores agrícolas que han tenido que suspender porque no tienen agua”, recalcó.

 

 

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