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Hasta antes del estallido social se habían pintado 70 cuadras, con las protestas los muros del casco histórico volvieron a llenarse de rayados. Jacob aclara que la medida no busca invisibilizar las demandas sociales, sino continuar con la recuperación de las calles de la ciudad.

Las fachadas de distintos inmuebles de la Avenida de Aguirre, que abarcó tramos de calle Matta y Pedro Pablo Muñoz también, fueron parte de las áreas que volvieron a lucir sus colores tras retomarse las acciones del plan La Serena sin Rayas del municipio serenense.      

La iniciativa impulsada por el alcalde Roberto Jacob, se viene desarrollando hace casi dos años y hasta antes de la crisis social, había logrado recuperar más de 70 cuadras del casco histórico.

 “Habíamos mantenido y continuado con el despapelado, pero ahora quisimos reactivar estas labores de pintura y esta vez se acercaron algunos voluntarios que quisieron ayudar a repintar nuestra ciudad. Eso me dejó muy contento, porque veo que la gente tiene ganas de limpiar su ciudad y el deseo de verla limpia. Lo vamos a seguir implementando y uno de estos fines de semana probablemente lo hagamos en el centro y a hermosear la ciudad. Le pido a los locatarios, especialmente a aquellos que mantienen sus vitrinas o puertas con latas, que pinten o pongan adhesivos para que se vea un poco mejor. Los invito, porque La Serena es de todos”, dijo el edil.

El rostro recuperado de los inmuebles no pasó inadvertido, y fue reconocido tanto por los residentes como los transeúntes y conductores que transitaban por los lugares intervenidos.

 “Lo quisimos hacer de manera muy anónima, porque simplemente retomamos la labor que veníamos realizando, acá no buscamos protagonismo. Pasó gente en sus vehículos y vecinos de los mismos sectores que nos felicitaban. Eso nos muestra que la gente estaba esperando esto y ven que estamos haciendo cosas. La gente se sumó también de forma espontánea y será más masivo, y con la ayuda de todos tendremos nuevamente una ciudad limpia, en especial, en el casco histórico”, sostuvo Jacob, agradeciendo la donación de pinturas y de algunos privados que se acercaron y quisieron colaborar y sumarse a esta iniciativa.

De paso, Jacob fue enfático en reiterar que esta labor no tiene nada que ver con no respaldar el movimiento social, ya que desde el primer momento ha empatizado. “Siempre he compartido las reivindicaciones sociales. Fui el primero el presentar una acción judicial por la muerte de Romario Veloz y si he presentado querellas por daños a la ciudad, es mi obligación. Pero no estoy de acuerdo con que se perjudique y destroce el mobiliario y toda la ciudad, porque eso no conduce a tener las mejoras sociales.  

 

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