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El Ovallino
A lo largo de los años las estructuras han sufrido daños irreparables por los terremotos que han azotado a la región. Por esta razón, la administración del camposanto demolerá algunos de los nichos como medida de seguridad y salubridad.

El Ovallino 

 

Tras el terremoto de Punitaqui en 1997 el cementerio parroquial de la comuna sufrió diversos daños en su estructura, los cuales se vieron agravados con el terremoto de septiembre del 2015. Esta situación provocó que los pabellones y nichos (algunos de los cuales tenían incluso más de 60 años) se agrietaran y se rompieran, provocando un peligro para los visitantes, quienes se podrían ver afectados por posibles derrumbes. Esta situación también genera un problema sanitario.

Por esta razón, es que el arzobispado de La Serena, dueño del cementerio punitaquino, está en proceso de reconstrucción de las estructuras dañadas.

“En su momento, la autoridad sanitaria mantuvo cerrado el cementerio, hasta que no se realizaran trabajos de urgencia en los nichos destruidos. Si bien se ha avanzado en esta labor, todavía queda mucho por realizar, es por esto que se ha procedido a efectuar la publicación de nichos que se encuentran con un posible derrumbe y que puedan ocasionar problemas sanitarios o bien un accidente al público que concurre al cementerio”, explicó el Contralor Arzobispado e integrante de la Comisión Arquidiocesana de Cementerios Juan Luis Hidalgo.

El contralor puntualiza que no serán todos los nichos los que serán derrumbados, sino aquellos que se vieron dañados en los diferentes sismos, “el cementerio tiene algunos pabellones de nichos que tienen problemas estructurales, que pueden derrumbarse con algún temblor fuerte, por lo que debemos ir evaluando con la asesoría del arquitecto un orden prioritario a trabajar. No todos los pabellones se encuentran con problemas estructurales, por lo que solo trabajaremos con los que si presenten estos problemas”.

El catastro de los nichos dañados ya fue publicado en el diario El Ovallino en los días viernes 12, sábado 13 y domingo 14 de marzo, por lo que desde la administración esperan que los familiares aludidos puedan regularizar cada caso. Hasta que eso ocurra, algunos restos ya están siendo retirados y guardados, “como parte del protocolo, cada cuerpo que se retira desde su nicho pasa al Osario del camposanto, de forma temporal, manteniendo la identificación del nicho desde donde provenía. El objetivo es que la familia puede acercarse a la Administración del cementerio y consultar por su familiar”, señaló Juan Luis Hidalgo.

 

Opciones para la familia

Algunos familiares con el transcurso de los años ya han tramitado la regularización de los restos de sus antepasados, algunos optan por mantenerlos en el cementerio parroquial de Punitaqui, mientras otros prefieren trasladarlos a otros cementerios cercanos, ya sea en Ovalle, Manquehua, Sotaqui, etc.

Desde el Arzobispado de La Serena explican que la decisión queda en manos de los mismos familiares, pero que en caso de solicitarlo el cementerio punitaquino ya cuenta con nuevos espacios, “en la medida de las posibilidades, el cementerio ha avanzado en los trabajos de construir nuevos nichos con las condiciones que se exige hoy en día y se han puesto a disposición de las familias. Actualmente tenemos todavía algunos nichos de reducción, pensados en estas personas que deseen dejarlos en el camposanto, pero es decisión de cada familia el destino de sus familiares”, declaró Juan Luis Hidalgo.

Por último, desde la administración enfatizan que en el caso de la demolición es el propio cementerio quien costea el servicio de exhumar el cuerpo, reducirlo, trasladarlo al nuevo nicho y tapearlo. Para quienes quieran tomar esta opción solo deben pagar el arriendo del nicho nuevo. 

 

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