Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
De 30 años de edad era madre de dos hijos y sus parientes ignoran qué pudo haberle pasado, ya que dicen no tenía enemigos, vicios ni malas juntas. Se quejaron que la policía hizo poco por ubicarla y que incluso llegaron a decirles que sus más cercanos eran los primeros sospechosos.

La última vez que fue vista con vida María José Zambra Cortés (30), fue el jueves 29 de agosto, día en que fue a dejar a sus dos hijos al colegio, uno de 11 y el otro de siete años.

Desde el momento en que salió de su casa y dejó a sus pequeños  se le perdió la pista y todo rastro de su persona, excepto lo señalado por una apoderada del colegio a su hermana Leidy, indicándole que cerca de las once de la mañana de ese día la había divisado en las cercanías del cuartel del Cuerpo de Bomberos de La Serena y esa debe ser la última oportunidad en que algún conocido la pudo ver viva y aparentemente sin problemas.

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Pero ese es solo el inicio del calvario de sus familiares, puesto que desde ese momento comenzaron una desesperada búsqueda, al tiempo que ponían una denuncia por presunta desgracia.

El dolor y la angustia se agudizó, cuando fueron informados de que los restos encontrados descuartizados bajo el Puente El Libertador, correspondían  a María José Zambra.

Era parte de una familia de seis hermanos y hermanas. Leidy Zambra, hermana de la víctima, dice que ella en cuanto vio una fotografía de la mano que habían encontrado se dio cuenta que era su familiar. “Mi prima me llamó y me dijo que viera una foto de la mano y el brazo, vi el tatuaje que ella tenía, porque tenía varios tatuajes, uno en la mano, nosotras fuimos juntas a tatuarnos”, narra Leidy Zambra.

Su prima, Judith Cortés, quien es comerciante de la feria, recuerda que ese día la llamó un familiar y le pidió que fuera para su casa y le comunicó que habían encontrado un cuerpo a la orilla del río. “A mí se me puso la guata dura de nervios y me dije es la María, la María, llamé a la Leidy y le dije que habían encontrado el cuerpo de una mujer para que fueran al lugar”, recuerda.

Seria y reservada

De acuerdo a la descripción que hacen de María José sus familiares, ella era una persona seria y reservada, hablaba poco y no tenía problemas con nadie, es por eso que están sorprendidos por lo que le ocurrió, ya que indican que no tenía enemigos, “era dueña de casa y vivía preocupada de sus hijos”.

Por eso es que no tienen una teoría de lo que pudo haber ocurrido, porque aseguran que tampoco tenía vicios, puesto que no fumaba ni bebía.

Desde que desapareció el 29 de agosto ha sido un verdadero calvario, porque se llenaron de incertidumbre al no saber dónde estaba y comenzaron a buscar por todas partes. 

Se organizaron, comenzaron a pegar carteles con su fotografía indicando que estaba desaparecida, pero que no obtuvieron ninguna pista, que desapareció de un día para otro y toda búsqueda fue infructuosa, la que se había extendido incluso hasta Coquimbo.

Ella vivía con sus padres y sus dos hijos y hacía una vida normal, puesto que desde pequeña que fue reservada y quitada de bulla.

La playa, las quebradas, distintos sectores de la comuna fueron recorridos  durante los 50 días en que permaneció desaparecida.

Sospechosos

Durante todo este tiempo sus familiares no dejaron rincón sin buscarla, por eso que se sienten algo decepcionados de la policía, puesto que consideran que hicieron poco y nada por encontrar a María José.

“La encontraron porque alguien la fue a tirar ahí. Además que nos dijeron que nosotros éramos los primeros sospechosos, les dije que cómo nos podían decir eso, no hubiésemos ido a poner una denuncia por presunta desgracia. Nos pidieron su facebook, whatsapp, el teléfono y buscaron solamente en las redes sociales para ver si encontraban algo. No revisaron ni el celular para ver a quién había llamado  o los últimos contactos que tuvo”, precisa su hermana, por eso esperan que por lo menos detengan a quienes  la asesinaron tan brutalmente.

Velatón

Ayer, pasadas las 18:00 horas, la familia de María José Zambra realizó una  velatón en su domicilio del sector de La Antena.

Su funeral no lo han podido realizar puesto que no  le han entregado el cuerpo aún, ya que se les informó que se debía realizar una autopsia, donde se determinará las causas eventuales de su muerte y si fue violentada sexualmente.

El hallazgo

El cuerpo descuartizado de María José, fue encontrado al sábado 19 de octubre por unos menores que pasaban por el lugar junto a una mujer adulta cuando se dirigían al complejo deportivo Santa Inés, que se ubica a un costado del Río Elqui, en el sector del Puente El Libertador en La Serena.

Allí, los niños vieron una mano, ya que  los otros restos cercenados del cuerpo estaban en una especie de saco y bolsas.

Finalmente habría sido encontrado en el sector el cuerpo cercenado. Sus extremidades, el tronco y también su cabeza, esta última en una bolsa de supermercado.

Asesinato en otro lugar

Por las condiciones en que fueron encontrados los restos, sus familiares creen que ella fue asesinada en otro lugar y que fue abandonada en ese sector.

Su prima Judith incluso cree que la mantuvieron secuestrada y que después pudieron haberla asesinado, porque dice que la fotografía que vieron de su mano y su brazo el día en que fueron encontrados los restos, no estaban en un estado tan avanzado de descomposición.

Lo que concuerda con las declaraciones entregadas ese mismo día por el capitán de Carabineros, Gonzalo Medina, quien dijo que aparentemente los restos encontrados tendrían una data de no más allá de dos días. Por ahora, la investigación continúa en manos de la PDI. 

 

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