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El Día
Tanto en Carabineros como en la PDI, asumieron nuevos mandos regionales en las últimas semanas. Tras la salida de Ramón Alvarado en la institución uniformada, arribó Jorge Tobar, un viejo conocido quien fue dos años jefe de operaciones en la época de Rolando Casanueva. Por otra parte, en la policía civil, llega el prefecto Ricardo Gatica, con 30 años de experiencia para suceder a Richard Gajardo.

Llega el fin de año y con ello también la época de cambios. En medio del estallido social, las policías buscan darle nuevos aires a sus liderazgos y en los últimos días se han hecho efectivas las salidas de Ramón Alvarado de Carabineros, como también de Richard Gajardo, de la PDI, para dar paso al general Jorge Tobar y al prefecto Ricardo Gatica, quienes asumirán los altos mandos de las dos instituciones respectivamente, con una misión fundamental: enfrentar la crisis social a nivel preventivo e investigativo en un 2020 que, se prevé, continuará con los ánimos exaltados en el marco del histórico proceso constituyente que movilizará a gran parte de la ciudadanía. 

Un conocido de la zona

Cuando el pasado viernes 20 de diciembre en la Sexta Comisaría de Las Compañías, el general Jorge Tobar, recibía el mando de su símil, el saliente Ramón Alvarado, no llegaba a un lugar desconocido, de hecho, según cercanos, para él “fue como retornar a casa”.

Es que Tobar ya había estado en la zona cuando todavía tenía el rango de Coronel y era el segundo al mando en la época Rolando Casanueva (hoy encargado regional de Seguridad Pública). 

Nunca quiso irse, pero los movimientos que hacía la institución a nivel nacional obligaron su traslado en el 2018. Ya ascendido a general, su destino fue la Región de Atacama donde arribó como jefe de zona, el más alto cargo que había desempeñado hasta ese momento. 

El reencuentro

No fue casualidad que los abrazos, ese día, en la comisaría fueran tan afectuosos. Todos eran viejos conocidos que ahora tendrían a Tobar como el mandamás  de la Institución en la Región de Coquimbo, esto, en buena parte también por el gran desempeño que tuvo en Atacama, donde “supo llevar de buena manera el estallido social”.  

Su fuerte: la organización

Quien trabajó con él es Luis Carrera, Coronel (R) de Carabineros, quien fue prefecto de Coquimbo cuando Tobar fue jefe de operaciones, por lo que les tocó mantener un contacto directo y permanente. Claro, el jefe de operaciones es el encargado de organizar  a todas las prefecturas a nivel regional. “Creo que Tobar, será un gran aporte, básicamente por el conocimiento que tiene de esta región, además que sabemos que quería volver, y cuando alguien está trabajando a gusto, claramente lo hace mejor”, dice Carrera. 

Efectivamente, para Tobar, cuyos hijos se encontraban viviendo en La Serena, el retorno era un anhelo, por lo cual estaría muy contento. Además, le jugaría a favor su carácter de estadista, al haber trabajado siempre con números en mano.

“Tenía una capacidad para distribuir, y una visión que era sobresaliente. Recuerdo muy bien el conflicto que hubo con una minera en Choapa, donde desde la prefectura Elqui les tuvimos que mandar contingente, pero tampoco podíamos dejar desprotegido acá. Ahí el medió, e hizo que de alguna manera estuviese la cantidad justa y necesaria en cada lugar. En lo que es organización, es de lo mejor que hay”, indica una fuente policial.  

Un general más cercano

Sus diferencias con el saliente Ramón Alvarado serían bastante grandes. Por una parte, Alvarado mantiene un círculo de confianza mucho más cerrado, y sus trabajos en las instituciones han sido más científicos que operativos, viniendo desde Labocar (Laboratorio de Carabineros). Mientras que Tobar, es más “de calle”, según consigna Luis Carrera.

“Ahí tenemos una personalidad más o menos similar. Yo no me lo imagino a él sentado en la oficina mientras están quemando el Costa Real, porque tiene un formación más de estar en los lugares, pese a que en lo otro también funciona muy bien, pero le gusta el terreno”, especifica Carrera. 

De igual forma, le jugaría a favor su cercanía tanto con los carabineros al interior de la institución, como también con los medios de comunicación, algo que al saliente Alvarado en un principio le costó bastante.

“Tobar, por los cargos que ha tenido, y además por un tema de personalidad, no le cuesta hablar, es un tipo de puertas abiertas, a diferencia de Alvarado que es un poco más introvertido. Creo que esto puede ser beneficiosos en momentos en que los carabineros necesitan mostrar su labor para ir recuperando la imagen que por culpa de alguno se ha ido perdiendo”, reflexiona otra fuente que trabajó con él en la Región de Atacama, y que en su momento también coincidió con el general Alvarado.  

Otro retorno

Pero el retorno de Tobar no es el único en Carabineros. A principios de enero retornaría a la zona el ex comisario de la Primera comisaría y de la Sexta de Las Compañías, el Mayor Carlos Rojas, quien ahora como coronel se hará cargo de la prefectura de Elqui, cargo que dejará Francisco Espinoza. 

Para el Coronel, Luis Carrera, esta dupla sería la más indicada para enfrentar los desafíos que se vienen el 2020.

“Son dos personas con amplio conocimiento, respecto a Rojas, a mí me lo preguntaron personalmente, cómo había sido su desempeño en la zona. Mi respuesta fue inmediata, y les dije que creía que era la persona más indicada para hacerse cargo de esta prefectura en este momento en condiciones que han sido tan complejas”, expresó.       

Primeras palabras

Cabe señalar que, aunque todavía no ha dado una entrevista en profundidad, Tobar, ya dio sus primeras declaraciones cuando llegó al cambio de mando el pasado viernes “Cuando ascendí me fui con la tristeza de dejar una tremenda tierra, muy hermosa y de gente hospitalaria. Me alegra mucho volver”, manifestó.

Y agregó que “la institución está desarrollando muchos esfuerzos por mantener la estabilidad nacional y lo hemos logrado. Hemos sido muy sobre exigidos, pero lo hemos logrado y vamos a seguir prestando ese servicio a como dé lugar”, sostuvo la ahora máxima autoridad de Carabineros a nivel regional. 

Nuevos aires en la PDI

La Policía de Investigaciones no se queda atrás. Tras partida del Prefecto Inspector Richard Gajardo, llega a la zona Ricardo Gatica, con más de 30 años de servicio y quien viene de liderar la Fuerza de Tarea de la Macrozona Norte. 

No tiene un pasado en la Región de Coquimbo, ya que se ha desempeñado la mayor parte de su carrera en la Región Metropolitana, llegando a ser jefe de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado y de la Brigada Antinarcóticos Metropolitana –además de ser agregado policial en México-. Sin embargo, en la región tiene algunos compañeros que lo conocieron en los inicios de su carrera y que guardan buenos recuerdos, principalmente por la Brigada Investigadora de Robos. 

“Un detective de calle"

Mauricio Mc Lean, abogado e integrante del cuerpo de Bomberos de La Serena, formó parte de las filas de la PDI bastante tiempo y trabajó codo a codo con Gatica en la Región Metropolitana. Cuando se enteró que llegaría a la zona como máxima autoridad de la Policía Civil, dijo estar contento, ya que, segura, es lo que  necesitan los funcionarios para tener un ejemplo a seguir.

“Trabajamos juntos en el sector de Los Clarines, en Santiago, él era inspector y yo era comisario. Sólo tengo cosas positivas que decir de él. Es una persona tremendamente honesta, y de verdad que respeta mucho los derechos humanos”, recordó Mac Lean. 

En esos años, finalizando los 90’ a Gatica, de hecho, en las filas de la BIRO, le apodaban de dos maneras. Por un lado “el Cura”, por una “preocupación extrema” de los derechos de los detenidos, y ya en un tono más jovial, “el Gato Juanito”, por un supuesto parecido físico y su buen humor. 

Al interior de la policía, funcionarios actuales, al igual que Mc Lean, marcan una diferencia entre él y Gajardo, sobre todo por lo que representaban. Y es que al interior de la PDI hay quienes tienen cierta reticencia por quienes llegan a altas jefaturas, “sin hacer carrera en la calle. A ellos, que pasan de un escritorio a un mando aquí les decimos ‘taquitos de goma’”, cuenta una fuente.

Pero Gatica representaría todo lo contrario a ese estilo. “Él es de los detectives con calle, callejero. Con recorrido, que saben lo que es estar en la línea de fuego, saben lo que es estar con los delincuentes, saben lo que es la desgracia”, agrega el funcionario quien prefiere no dar a conocer su identidad. 

Mc Lean, su compañero de la BIRO, recuerda en particular un enfrentamiento con un grupo de delincuentes en Lo Prado, donde, en un sector donde habían viviendas tuvieron que perseguir a tres antisociales armados, quienes les dispararon y tuvieron que responder. Luego de una persecución, los criminales ingresaron, pistola en mano, a una domicilio particular, y en ese momento, Gatica, habría mostrado un valor que sorprendió a Mc Lean.

“Lo que él hizo cuando vio esto, sin dudarlo fue entrar a la misma casa donde estaban estos sujetos, arriesgando su vida por el temor de que le hicieran algo a las gente que estaba en esa casa. Finalmente se logró la captura de estos tipos, que eran avezados delincuentes, y uno de ellos resultó herido. Este procedimiento, dejó sorprendidos a todos por la actitud de Gatica”, relata Mac Lean. 

Una memoria privilegiada

Otro de los compañeros que tuvo Gatica en sus comienzos, fue Robin Valenzuela, hoy retirado de la institución pero que comenzó su formación en paralelo con Ricardo Gatica,  en Santiago. Lo vio crecer y ascender hasta llegar a las jefaturas y destaca una cualidad en particular del hoy prefecto, su buen trato con todo el personal. “Tiene la escuela de la Brigada, de la calle y del terreno, y creo que esa escuela lo lleva a tener una empatía especial por las personas, porque ahí te enseñan sobre todo a ser buen compañero”, dice Valenzuela. 

Robin recuerda casos emblemáticos en los que el nuevo jefe regional de la PDI participó de manera activa, como el de Carlos Espino Larroble, un sujeto que tenía entrenamiento militar y utilizaba diversos disfraces para delinquir, y también de los casos de espionaje que involucraron a Dante Yutronic, el conocido dueño de la Casa del Espía. “Su labor ahí ya con un alto mando, fue fundamental. Lo que destaco en ese sentido es su buena memoria. Tiene una memoria espectacular, se aprende nombres, apodos, y tiene una capacidad analítica que siempre sobresalió”, asegura su ex compañero en la PDI. 

“Mi trabajo es de terreno"

En contacto con El Día, Ricardo Gatica agradece los comentarios de sus colegas, y ratifica que su labor siempre se ha basado en el trabajo de calle. “Desde un comienzo he tenido funciones más operativas, eso me ha servido para ganar la experiencia de lo que hace el detective día a día. Los años que no estuve en la calle fueron los que pasé como instructor en la escuela, algo que me sirvió mucho para crecer”, expresó Gatica. 

 

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