• La madre de Damaris Coronado, joven de 33 años que fue asesinada en Las Compañías estaba desconsolada el día del funeral y espera que se haga justicia por lo que le sucedió a su hija asesinada.
  • Isabel Del Carmen, madre de Tiare Castro, asesinada en Lagunillas sostenía la fotografía de su hija la que, según dice, fue víctima de un femicidio.
  • María Castillo, madre del imputado por el homicidio de Tiare Castro, lo defendió desde el primer día asegurando que había sido un accidente.
  • El adulto mayor José del Tránsito Pérez Cortés, tenía 89 años, vivía solo y fue encontrado luego de 5 días de haber estado desaparecido.
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El Día
Son tres los casos en donde finalmente comenzarán los juicios orales para esclarecer presuntos asesinatos que estremecieron a la zona. El día lunes, en La Serena, se dará curso al proceso por la muerte de Damaris Angélica Coronado (33), quien falleció por un disparo en el año nuevo del 2018. Paralelamente, en Ovalle, el tribunal dará curso al litigio por el presunto femicidio de Lagunillas en contra de Tiare Castro (21), acontecido en agosto del 2019. Posteriormente, el 24 de febrero será el turno del “descuartizador de Canela”, quien dio muerte a un adulto mayor y luego desmembró el cuerpo en septiembre del 2018.

El mes de febrero será tiempo de resoluciones, o al menos, de búsqueda de verdades. Tal como lo señalaron desde el Poder Judicial, en algunos casos tras meses y en otros, incluso luego más de un año de espera, comenzarán a desarrollarse en paralelo los juicios orales correspondientes a sangrientos crímenes que en su momento estremecieron a la Región de Coquimbo. La justicia debería llegar. 

El crimen de año nuevo

A primera hora de mañana lunes, en el Tribunal Oral de La Serena, comenzará el litigio sobre un caso ocurrido el 2018 en el sector de Las Compañías. Se trata del homicidio de Damaris Angélica Coronado Riveros (33) madre de un pequeño hijo de 8 años. Este hecho en su momento fue conocido como “el crimen de año nuevo”, ya que tuvo lugar justamente la madrugada del 1 de enero, cuando la víctima regresaba a su casa junto a su hermana luego de asistir a una fiesta. 

De acuerdo al relato de las víctimas, cuando estaban a unas cinco casas de la suya, un sujeto salió desde el interior de otro domicilio y al verlas comenzó a molestarlas. 

A penas lo notaron, trataron de evitarlo, pero no hubo caso, el individuo estaba empecinado en amedrentarlas, y así lo consignó la hermana de Damaris, Cesia, la única testigo presencial de los hechos.

Según Cesia, el sujeto llegó al punto en el que se intentó sobrepasar con Damaris, ante lo cual la joven se defendió. Lo golpeó, pero él, cobardemente, respondió con otro golpe en la cara de la mujer dejándola en el piso, y no la dejó tranquila. 

Para defenderse, la víctima se levantó, tomó una botella que encontró cerca y lo golpeó hasta lograr derribarlo. Según señalaron los familiares, su buen estado físico, debido a una práctica constante de gimnasia, le permitía defenderse cada vez que un desconocido intentaba sobrepasarse, sin embargo, esta vez el resultado fue diferente. 

Con el agresor caído, las hermanas pudieron salir y seguir en dirección a su domicilio, pero en ese momento el sujeto se recuperó y entró nuevamente a su casa. Algo tramaba. 

Cuando las hermanas miraron para atrás el hombre se encontraba apuntándolas con una escopeta. Nada pudieron hacer ante la acción avezada del presunto homicida quien disparó impactando a Damaris, hiriéndole con uno de los tiros en la pierna y otro en la zona torácica. Este último resultó ser fatal. La mujer se desvaneció de inmediato y aunque Cesia corrió para ayudarla ya era demasiado tarde. Su hermana murió instantáneamente en el lugar.

Acusan ensañamiento

En conversación con Diario El Día, a pocas horas del lamentable episodio en enero del 2018, la familia, y particularmente la hermana de Damaris, Cesia, acusó un cruel ensañamiento por parte del sujeto, ya que una vez que disparó en contra de la víctima volvió a cargar el arma claramente con la intención utilizarla en su contra.

Por lo mismo, con el dolor latente, Cesia debió dejar el cuerpo de su hermana y correr para pedir ayuda en las casas aledañas, pero nadie salió socorrerla. Cuando el individuo vio que la mujer daba gritos de auxilio, huyó del lugar. Vecinos llamaron a las unidades de emergencia, quienes lo único que hicieron fue constatar la muerte de la joven madre. “Teníamos planes, proyectos, paseos programados (…) Pero este hombre le quitó la vida a una persona inocente, que quiso defenderse de los manoseos de un psicópata”, dijo la hermana, en su momento, cuando intentaba reponerse del dolor tras perder a la persona con quien compartía todo. 

El proceso ha sido difícil para la familia, quienes mañana llegarán al tribunal. Han tenido que hacerse cargo del hijo de Damaris, con toda la carga psicológica que aquello implica y además el tiempo para llegar a esta definitoria instancia “ha sido demasiado largo”, pero llegó. 

El presunto femicidio de lagunillas

Pero el caso de Damaris no será el único que se revisará el lunes. Paralelamente en Ovalle, se realizarán los primeros alegatos en el juicio por un horrendo caso acontecido en la localidad de Lagunillas, en la capital de la provincia de Limarí. Un homicidio estremeció a la zona y generó un intenso debate respecto a si se trataba o no de un femicidio en términos legales. 

La víctima fue la joven Tiare Castro de 21 años, murió de un balazo en el rostro a manos de, aparentemente, su pareja Vladimir Rojas (43) el 11 de agosto del 2019 y la tesis inicial,  la que postuló la defensa del imputado fue de que se trató de un hecho accidental. De hecho, el sujeto se entregó horas después de haber cometido el delito. 

Diario El Día también estuvo en el lugar pocas horas después del macabro suceso y logramos conversar de manera exclusiva con ambas familias involucradas, la del sujeto, en Ovalle, y posteriormente con la de Tiare, madre de una hija de cuatro años, en Coquimbo. 

"Mi hijo no quería hacerlo"

“Faltaban 20 para las dos de la mañana cuando él empezó a golpear la puerta y las ventanas gritando ‘¡mamá, mamá, yo no quería matarla!’”. Con esta frase, la madre de Vladimir Rojas, el imputado, hoy en prisión preventiva, María Castillo, comenzó a narrar los hechos de la madrugada del domingo 11 de agosto, aproximadamente una hora después de que de su hijo le disparara a la joven, según su versión, producto de un lamentable accidente.  

María en ese momento expresó que le creía a fe ciega a Vladimir, y descartó de plano la tesis de un femicidio o que el hecho fuese provocado de manera intencional. 

Afirmaba que todo se produjo cuando ambos estaban compartiendo en la casa de su hijo y por alguna razón sacaron la escopeta que el individuo utilizaba con fines de caza. En ese momento, decía la madre, su hijo pensaba que el arma estaba cargada con cuatro cartuchos los cuales, creía, había sacado debidamente. Lo que no sabía era que la escopeta tenía municiones para cinco tiros, lo que a la larga, según su tesis, sería fatal.  De acuerdo a María Castillo, habría sido la propia Tiare quien, “en tono de broma” le  dijo que le disparara, confiada, lo que Rojas finalmente realizó apuntándole directamente a la cara. “Sin querer queriendo, lo hizo, apretó el gatillo y le salió el balazo”, aseguraba la mujer convencida de la inocencia de su hijo. 

El sujeto optó por entregarse y tras el episodio llamó a Carabineros y luego concurrió hasta la PDI de Ovalle, junto a su madre y su cuñado, donde entregaron su versión. 

La interrogante que todavía se mantiene y sobre la que  hay versiones encontradas es respecto a si ambos mantenían una relación de pareja. Claramente en la familia de Vladimir Rojas, lo descartan, ya que esto podría aproximar a la parte querellante a la hipótesis del femicidio. Aseguran que eran sólo amigos.

“Ella venía para acá, a lo lejos, porque era de Coquimbo pero algunos fines de semana lo venía a ver al Vladimir y se quedaban ahí, solos”, respondía la mujer al ser consultada el año pasado. 

Dolor en Tierras Blancas

Mientras tanto, en Tierras Blancas reinaba el dolor.  Allí se vivía la otra cara de la moneda, la más dramática luego de haber perdido a un ser querido y la impotencia de estar convencidos de que se trató de un hecho intencional.  

Llegamos en pleno velorio de la joven Tiare, y allí, su madre y sus seis hermanos lloraban la partida de quien era el sostén de ese hogar en donde vivía con su pequeña hija de cuatro años, Martina, uno de sus hermanos, el menor, y su madre, Isabel Del Carmen Cáceres, quien padece cáncer de mamás y riñón, por lo que se encontraba recibiendo un tratamiento de quimioterapia.  

Entre lágrimas, recordaron a su hija y pidieron justicia, por lo que, aseguraron desde el primer momento, fue un femicidio. “Ella era la que nos sacaba adelante, a su hija, a mí. Era todo para nosotros, no sé qué vamos a hacer ahora sin ella, no me imagino la vida a partir de ahora, era mi única fuerza”, detallaba Isabel Del Carmen, su madre quien nos recibió en su hogar un día después de la pérdida, el día 12 de agosto del año pasado.

De acuerdo a su relato, su hija la llamó desde Ovalle a eso de las 11 de la noche, del sábado previo a su muerte para decirle que se encontraba bien. Le contó que estaba con Vladimir, como todos los fines de semana desde hace al menos seis meses, tiempo en el cual habrían comenzado una relación de pareja, la que se había ido consolidando debido a que la joven trabajaba precisamente en la capital de Limarí, en un restorán, lo que facilitaba que convivieran los fines de semana. 

En la familia de Tiare incluso estaban convencidos de algo que también ha sido materia de investigación durante estos meses y es que la joven habría sufrido agresiones anteriores por parte del sujeto 

Era su hermana mayor, Jessenia, quien alzaba la voz desde el comienzo precisando Vladimir y su familia mentían. “Primero dicen que no eran pareja, lo que no es verdad, pero lo más grave es que él ya la había golpeado. La maltrataba y nosotras la vimos con moretones en más de una oportunidad. Ella quería salir de esa relación, pero no podía porque este tipo estaba obsesionado”, aseguraba en entrevista con El Día. 

Prisión preventiva

Finalmente, en el Juzgado de Garantía de Ovalle se llevó a cabo la audiencia de control de detención, en la que el magistrado decretó prisión preventiva para el imputado por el delito de homicidio simple. 

No fue posible calificar el ilícito como un femicidio “porque legalmente tenemos que cumplir con el estándar de poder acreditar una convivencia, pero no lo descartamos”, dijo en la oportunidad Carlos Jiménez, fiscal jefe Ovalle.

Por otra parte, la tesis del defensor Hugo Lagunas, distaba mucho de la del Ministerio Público. “Podríamos estar en presencia de otra figura penal, de cuasidelito de homicidio, porque no habría intención de mi representado de matar a la víctima, ese es el punto a debatir”, aseguraba. 

Todo aquello comenzará a esclarecerse mañana, en un proceso que ha mantenido en vilo a dos familias, fundamentalmente a la de la víctima, durante largos meses. 

El crímen más macabro

También en Ovalle, pero el 24 de febrero comienza el juicio en el terrible caso del adulto mayor descuartizado en Canela. 

Probablemente se trate de uno de los homicidios más macabros conocidos en los últimos años en la Región de Coquimbo. Fue el 23 de septiembre del 2018 cuando la comuna de Canela se vio estremecida por el crimen. 

Era domingo por la mañana cuando un grupo de vecinos, encontró parte de un torso descuartizado en el patio de un domicilio en  calle Estanislao Ollarzú, mientras que, más tarde, el mismo día, la PDI dio con el resto de las partes del cuerpo en un pozo negro de la casa contigua que estaba desocupada. 

En el mismo lugar fue encontrada un hacha junto a prendas de vestir con las que se perpetró el delito. Evidentemente se trataba de un violento hecho de sangre, pero, ¿a quién pertenecía el cuerpo? Los trabajos de la Brigada de Homicidios comenzaron de inmediato y en horas pudieron establecer que se trataba de José del Tránsito Pérez Cortés, un anciano de 89 años de edad, quien se encontraba desaparecido desde el 18 de septiembre, fecha en que dejó de ser visto tanto por los vecinos como los parientes que lo iban a visitar al lugar donde residía solo. 

Pérez Cortés, tenía dificultades para desplazarse y utilizaba muletas. No tenía una vida social demasiado activa debido a esto, pero participaba en clubes del Adulto Mayor y en fiestas religiosas.

El responsable resultó ser un viejo conocido de la víctima. La PDI realizó la recolección de evidencias en el sitio del suceso, las que al ser analizadas permitieron identificar a  una persona sospechosa de sexo masculino, cuya evidencia biológica coincidía con la encontrada. Se trataba de un joven de 24 años. De inmediato se iniciaron las pesquisas para dar con el paradero del imputado, logrando determinar que éste se encontraría en la comuna de Mejillones, por lo que se coordinó con la policía de Antofagasta, logrando finalmente la detención. 

El día de la formalización del sujeto, se supo que no era un desconocido, ni para la víctima, ni tampoco para la familia. El joven incluso había trabajado con un sobrino del fallecido, Leonel Pérez, quien declaró a El Día en su oportunidad que el sujeto podría tener algún tipo de problema mental.

“Hablando con los vecinos, ellos me decían que era un tipo que no servía como trabajador porque es una persona acelerada, que no es normal. Hace tiempo se veía un mal comportamiento de él. Yo lo tuve dos días trabajando y me di cuenta de sus falencias mentales”, aseguró el familiar de José Del Tránsito, el viernes 5 de octubre del 2018, en las afueras del tribunal de Los Vilos, donde se efectuó la audiencia de formalización, en medio de protestas exigiendo justicia por el crimen del adulto mayor.

Un proceso complejo

El proceso para llegar al juicio oral en este caso ha sido más complejo, debido a los presuntos problemas mentales del imputado los que han dilatado las diligencias. Los plazos de investigación se han ido ampliando a solicitud de la defensa quien ha ido solicitando pericias psiquiátricas. 

De hecho, en su momento el procedimiento fue suspendido a la espera de resultados y el imputado quedó internado en un recinto mental.  Pero llegó “la hora de la verdad”. Finalmente el delito imputado es de homicidio calificado y será durante el juicio donde tanto querellantes como defensores deberán acreditar si existen o no impedimentos para que el individuo cumpla condena. 

 

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