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El Jefe de la Defensa Nacional en la Región de Coquimbo admite lo complejo que ha resultado para la ciudadanía la crisis sanitaria y sobre todo el encierro, pero insiste que no se debe caer en un relajo.

Desde que  asumió como Jefe de la Defensa Nacional en la Región de Coquimbo a mediados de marzo, el general Pablo Onetto, no  ha parado. Él mismo admite  que su labor ha sido 24/7  y el decreto está firmado por 90 días.

Sus puntos de vistas los entrega diariamente  en los reportes desde la ONEMI donde se entrega un informe técnico y sobre la seguridad. Sin embargo, el viernes  en el patio del Regimiento Coquimbo  concedió una entrevista a diario El Día, donde se explayó en los 37 días en que ha liderado un equipo de trabajo  que tiene como misión enfrentar  como el mismo lo denominó los primeros días, a un “enemigo silencioso” como  es el coronavirus. De entrada destaca  el afiatamiento que ha logrado con las autoridades regionales y las diferentes instituciones que integran el equipo en medio de la crisis sanitaria.  “Como decimos los militares a están los lazos tácticos y eso es tremendamente positivo porque nos sirve para tomar decisiones”.

Recalca que si bien él es  el jefe de la Defensa Nacional y tiene la responsabilidad ante el Presidente de la República, “acá hay un equipo de trabajo que es transversal. Todas las actividades se hacen en equipo y llegamos siempre a la mejor solución y eso me tiene muy contento. Uno trata de tener los mejores resultados, a veces no hemos tenido el  que nos hubiera gustado, como el relajo que existe de algunos ciudadanos en cuanto  a los medios de prevención  y esperemos que cambie eso”.

-¿Advierte que eso pasaría  porque en cuatro días seguido no hubo ningún contagiado?

“Puede ser eso o decisiones que se toman  en cuanto a la apertura de algunos servicios. Lo que uno ha aprendido es que la gente entra en un grado de acostumbramiento y a veces la costumbre y la rutina es un enemigo súper malo”.

-¿Este  relajo igualmente pasaría porque en  la zona, afortunadamente no han existido víctimas fatales?

“También, uno ve las cifras de otras regiones que son bastante negativas y nuestra región, dentro de un periodo  de 37 días  con 72 (viernes) contagiados y más menos estabilizados. Tenemos comunas donde aún no ha llegado  el contagio, pero hay que ser súper claro, llegará a todas partes, porque estamos hablando de un virus que está a nivel mundial, por lo tanto, no nos podemos relajar y ojalá la gente entienda esto. También puede ser que como  ahora el uso de la mascarilla es obligatorio, la gente siente que está más protegida, pero no es así. Por lo que  espero que tengamos un cambio de actitud.  Viene un fin de semana largo y es un tremendo desgaste para nosotros, donde mis soldados están día por medio de servicio”.

Descarta estar sobrepasados

-En su momento se habló que con  el estallido social Carabineros estaba sobrepasado, con la pandemia, ¿el Ejército estaría en esa misma situación?

“Mira, no estamos sobrepasados y planificamos a nuestro ritmo las operaciones, pero lo que pasa es que  cada día la demanda militar  es más alta. Actualmente estamos en seis comunas en forma simultánea con distintas misiones, lo que es un tremendo logro.  La verdad es que a uno le gustaría hacer más cosas”,

-¿Le preocupa que cada día   el toque de queda no se está respetando y aumentan los detenidos?

“A uno siempre le gustaría decir que  el toque de queda  es igual a cero, pero en una población de más de 700 mil habitantes,  68 detenidos que hubo ayer (jueves) es poco. Lo que sí me preocupa es que haya gente buscando cómo infringir la norma, el salvo conducto mal utilizado e inventando algunas historias. Uno con 37 días se da cuenta  que hay gente que no está asociada con la emergencia que estamos viviendo”.

-El prefecto de Carabineros  admitió  que el delincuente seguirá siendo delincuente y ahí se entendería los robos  y asaltos…

“Y eso lo estamos coordinando con Carabineros.  Tenemos un sistema de georeferenciación donde se van analizando los delitos y nosotros nos hemos integrado a esa planificación. Acá no hay una salida de militares  y Carabineros en forma espontánea, sino que obedece a una planificación.  Estamos hace una semana en el centro de Coquimbo con patrullajes porque sucedieron algunas situaciones en lugares no habitados que había que asegurar”.

-¿Teme que con el paso de los días se mire con recelo la presencia militar?

“Espero que no y se entienda que esta es una labor que tenemos con los ciudadanos y somos parte del país y nuestro principal apoyo es cuidar a la gente  y entre todos enfrentar esta emergencia. Entiendo que inicialmente un control militar era bien recibido, pero ya con 35 días  ese mismo control o el camión que va en la calle a algunas personas le empieza a incomodar”.

-¿Ha advertido señales en esa línea?

“No,  al contrario, sobre todo en las zonas rurales donde hemos estado. La gente ha sido tremendamente empática y cariñosa con los soldados. Incluso, en La Higuera la  gente llegaba con alimentos y se agradece, pero siempre hay una buena recepción. Ahora, el que se siente incómodo es el que sabe que está fuera de la norma e incumpliendo algunas disposiciones”.

Preocupación permanente

-¿Ha recibido informes sobre el estado sicológico de la población, sobre todo adultos mayores,  por  el extenso  encierro?

“Es un tema que preocupa, porque hay un tema de ansiedad y  de salud mental. Ha existido un aumento de las llamadas al fono denuncia por violencia intrafamiliar que también está asociado al tema económico y es una materia  que debemos manejar. Hace días presentamos un plan de apoyo a la comunidad  que  a partir del mes de mayo lo vamos a difundir y que va en esa línea. La solución a esta emergencia sanitaria no está dada solo con la intervención de los militares, sino que es un trabajo en conjunto de todos, el Gobierno, de la institución, juntas de vecinos”.

-¿Qué le provoca cuando un sector sostiene que  las  autoridades estarían manipulando las cifras de los contagios?

“No soy nadie para decir, la gente tiene libertad de opinar lo que ellos quieran, pero me gustaría que esa gente que tiene el mismo afán de criticar o querer ser más controversial, entendiera que aquí todos deben ir al mismo lado y por el mismo objetivo”.

-¿Usted  participa de las reuniones donde se define la entrega de las cifras y cautela que lo que se está comunicando es lo real?

“Sobre los informes doy fe que son verídicos y la mesa que trabaja en ello es tremendamente profesional. He visto el trabajo de la gente de epidemiología cómo trabaja en cada caso y se hace una investigación totalmente detallada. Por eso  estoy muy confiado, no tanto de las cifras,  sino que de los procedimientos y como se ha manejado la emergencia”.

-¿Teme que  la marcha de la tarde del jueves en la Avenida de Aguirre en La Serena se podría incrementa , sobre todo ahora con este concepto de “nueva normalidad” ?

“Espero que no, espero que haya sido una situación aislada y que no se vuelva a repetir, porque sería bastante lamentable que en esta situación de emergencia, con 37 días de cansancio, tener que lidiar con este tipo de situaciones, creo que no es lo mejor”.

-¿Cree que podrían recrudecer las marchas?

“Entiendo que por las redes sociales salen muchos anuncios de actividades que  a veces los realiza gente irresponsable y anónima, pero a ese tipo de situaciones no le tomo mucha atención”

-Usted  sostiene que no es su facultad adelantar  el toque de queda para frenar estos hechos, ¿pero lo va a sugerir?

“Tengo ciertas atribuciones, pero no la tengo para colocarle horario al toque de queda”.

-¿Le recomendará al Presidente de la República?

“Todos los días se va analizando el comportamiento de las personas y ahí mismo se van definiendo las cuarentenas y cordones sanitarios. Pero, quiero ser claro que en el caso del toque de queda no es por seguridad pública, sino que sanitario. En el fondo es una cuarentena total que va desde las 22: 00 horas hasta las 05: 00 de la madrugada y eso nos ha permitido estabilizar y minimizar el movimiento de la gente. Porque si no hubiésemos tenido toque de queda hubiéramos tenido fiestas y  reunión de gente”.

-¿Se pensó extender la cuarentena a toda la región?

“No tengo esa atribución, como tampoco de los cordones sanitarios, la de Pichidangui fue a proposición nuestra y se levantó los protocolos, pero obedeció a una resolución del Ministerio de Salud. Lo que  sí hicimos nosotros fueron los puntos de control  en Illapel”.

Mensaje prudente

-¿Fue alarmista hablar abiertamente que en la zona estarían circulando 200 potenciales contagiados?

“No,  hay que ser bastante real. Es un tema  de conocimiento público y hay una estadística súper clara  donde de cada mil contagiados, 900 serán asintomáticos y no sabrán que tuvieron el virus, 80 tendrán un resfriado, 15 estarán hospitalizados y 5 van a requerir un ventilador mecánico”.

-¿En este mes  y medio, cuantas veces se ha hecho el test?

“Aún no me lo he hecho porque he sido tremendamente cuidadoso.  Hemos tenido tres de nuestros hombres en  cuarentena en una residencia sanitaria y se les tomó el test, pero estaban negativos. Los protocolos que tenemos en el Regimiento han sido tremendamente rigurosos”.

-¿Comparte el concepto de “nueva normalidad”?

“Confío en las estrategias que se van haciendo y que obedecen a temas científicos. No creo que se tomen decisiones al azar, al contrario, todas las que se han adoptado, obedecen a conceptos muy claros”.

-¿En lo personal no ha llegado al extremo de su par de Arica (Jefe de la Defensa Nacional), quien debió utilizar un lenguaje bastante duro para que la gente entendiera de lo letal del virus?

“Hay que  ver las estadísticas de Arica como se habían disparado y había que ponerse así,  ahora, no tenga duda que si hay que ser más duro y cambiar el discurso uno lo hará, pero hasta el minuto si bien hubo un relajamiento en los últimos días por parte de la ciudadanía en la zona, sí hemos tenido un comportamiento bastante ejemplar. El problema de estas emergencias es que  es muy larga y la gente cae en una rutina y en una situación que se empieza a relajar y lo que me preocupa es que pueda afectar al adulto mayor”.

Privilegiar el diálogo

-¿Al  final no escaló el enfrentamiento que inicialmente se generó con los alcaldes?

“No quiero decir que bajó la tensión y más que ser duro hay que conversar.  Entiendo la aprehensión de los alcaldes porque son los líderes comunales, pero hay que entender que somos un equipo y trabajamos en conjunto”.

 

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