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El Día
La investigación buscará determinar si el compuesto del látex de la fruta emblemática de La Serena se pueden usar para inhibir la entrada del virus a las células humanas. Expertos de distintas casas de estudios, entre esas la Universidad de La Serena, están a la espera de los resultados del concurso que les permitiría financiar los estudios por un año.

Las investigaciones en torno a las propiedades de la payaya chilena no son recientes. El fruto típico de La Serena ha estado en el centro de los laboratorios desde los años 80 y por estos días vuelve a hacer noticia por sus múltiples beneficios, pero hoy, bajo una inédita emergencia sanitaria provocada por el coronavirus.

Así lo explica el Dr. Luis Castillo, profesor asociado de la Universidad de La Serena (ULS), quien resumió lo que hasta el momento se conoce sobre la papaína, enzima que se halla en el fruto y hojas del papayo y que se obtiene a partir del látex.

“Si uno le hace unos cortes longitudinales a la papaya cuando está verde empieza a salir un compuesto lechoso que tiene una gran cantidad de enzimas, por eso cuando se come el fruto naturalmente se te rompen los labios, lo mismo ocurre con la piña, porque su función es provocar ese pequeño daño”, precisa.

Castillo cuenta que hace bastante tiempo se comenzó a aislar estas proteasas y a analizarlas desde distintos puntos de vista, desde el microbiano, si era antifúngico, es decir capaz de matar hongos, también se ha observado que tiene capacidades cicatrizantes en animales y seres humanos, además de ser antiinflamatorio.

Un salto de relevancia

Sin embargo, el actual contexto de pandemia le ha permitido a la papaína dar un salto de relevancia, puesto que científicos de todo el mundo están trabajando para encontrar una cura, si bien algunos apuestan por una vacuna, otros se han enfocado en un medicamento.

Es en ese contexto que el premio Nobel de Química 2013, Arieh Warshel, se encuentra estudiando la enzima del fruto, la cual es similar a la del coronavirus, con el objetivo de obtener un fármaco contra la enfermedad del Covid-19.

“La gente pensó que era la papaya la involucrada y es su enzima la que finalmente se usará en este modelo. Y lo que se hará es cambiar algunas cosas, ver si se usan algunos químicos y observar si pueden ser usadas para inhibir la entrada del Covid-19 a las células”, detalla el profesor del Laboratorio de Bioquímica y Biología Molecular de la ULS.

Investigaciones locales

Luis Castillo comenta que en colaboración con el investigador Carlos Salas, profesor asociado de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) de Brasil y otros expertos, han desarrollado distintas líneas de investigación en torno a la Carica candamarcensis, variedad de donde procede la papaya chilena.

El docente de la casa de estudios estatal cuenta que una de esas aristas se basa en la actividad antifúngica, “la cual demostramos que reacciona frente a uno de los patógenos que más perjudica a nuestra región que es la botrytis cinerea, es decir la inhibe”.

La otra línea, cuenta el experto, es la que justamente presentaron en mayo pasado a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), entidad que llamó a presentar proyectos de investigación en temáticas asociadas a la pandemia para ser ejecutados en todo el territorio nacional.

“Lo que tenemos que demostrar es si estas proteasas son capaces de inhibir la entrada del Covid-19 a las células. Ese trabajo lo presentamos como Universidad de La Serena en colaboración con la Universidad de Chile, que son los que tienen un modelo para ser utilizado, además de colaboración internacional”, precisa.

Un llamado sorpresa

Mientras Luis y los demás expertos esperan los resultados del concurso que permitiría financiar la investigación por un año, tiempo en el que deberían entregar la mayor cantidad de información que pueda favorecer, colaborar o incluso neutralizar el Covid-19, recibieron un llamado desde Brasil que los alertó sobre un nuevo escenario.

“Hace un par de días me llamó Carlos para decirme que en Reino Unido se ha estado usando el medicamento Dexametasona como antiinflamatorio en pacientes críticos con Covid-19 y que un 1/3 de ellos se ha podido recuperar”, confiesa.

“Nos alegró” recuerda Castillo, esto porque la investigación sobre la capacidad antiinflamatoria realizada por el docente de la ULS y de la UFMG , entre otros, -y que fue presentado a la ANID- ha demostrado “mayor eficiencia” en comparación a esta droga.

“Esto nos abre un nuevo camino para ver si este compuesto del látex de la papaya puede ser utilizado como antiinflamatorio no sólo para el Covid-19”, dice.

El siguiente paso

Por ahora, agrega Castillo, lo que deben hacer es demostrar que el compuesto puede funcionar como antiinflamatorio a pesar que ya hay estudios relacionado con ratones donde se ha observado efectividad.

“Este compuesto se ha inyectado en ratones y sí existe una respuesta antiinflamatoria, pero lo que no sabemos es si es antiviral. En esta primera etapa buscaremos conocer si tiene actividad antiviral frente al coronavirus”, precisa. Si no tuviese, indica, la investigación se enfocaría en la actividad antiinflamatoria para evaluar si es posible generar un medicamento.

“La creación de un medicamento tiene múltiples etapas, ver si el compuesto tiene actividad, los efectos que provocaría en un grupo pequeño de seres humanos y así sucesivamente. Son alrededor de 5 a 7 años para que pueda llegar al consumidor final”, aclara.

 

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