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Bastián Salfate
En abril del próximo año se realizará un cabildo de entrada para consultarle a la ciudadanía si quiere o no una nueva Constitución y bajo qué mecanismo, si a través de una Convención Constituyente o una Convención mixta.

Los análisis sobre el estallido social están lejos de terminar. El sociólogo Cristóbal Reyes analizó la crisis y algunos hechos que han marcado la discusión diaria entre quienes se manifiestan pacíficamente y los grupos que aprovechan la instancia para cometer actos vandálicos.

También se refirió al nuevo pacto firmado entre los partidos políticos y el inicio del proceso constituyente y el futuro de las manifestaciones en el país.

Cabe consignar que el profesional es el presidente regional de Revolución Democrática Coquimbo y que en esta oportunidad expondrá sólo una mirada sociológica del actual escenario.

-¿Cómo se puede explicar el estallido de la crisis?

“Primero desde un punto de vista de modelo y la forma en cómo se legitimó el sistema que hoy conocemos y tenemos. La gente empezó a reconocer que estaba muy distante de la institucionalidad, que no le pertenecía y que era ajena. Luego de un tiempo se dio cuenta que no sólo era ajena sino que legitimaba el abuso en contra de ella misma. La rebelión de hoy es contra la forma en cómo se ha organizado la política y de cómo se han construido estas instituciones después del último pacto social que fue impuesto en el 80”.

-¿Generando un sentimiento de poca certeza?

“La política y el Estado surgen para dar certezas, ese es el rol de ellos, pero hoy en Chile existen certezas sólo en lo económico y para la inversión, pero no hay certeza social, no sabemos qué nos va a pasar si nos enfermamos mañana y no sabemos qué nos va a pasar cuando lleguemos a viejos y esa incerteza social es lo que la gente hoy ha puesto sobre la mesa, queremos certeza, queremos saber cómo vamos a terminar a fin de mes y cómo vamos a pagar la educación de nuestros hijos y buena parte de estos problemas está en los orígenes del modelo y que todo esté asociado a la capacidad de pago”.

-¿Desde qué perspectiva se puede analizar la violencia que se ha dado en algunas manifestaciones?

“La violencia que hemos conocido no es homogénea y hay expresiones distintas de ella, a grosso modo se pueden identificar a tres. Una violencia política que es normal en momentos de crisis social y que no es propia de Chile, ocurre en todos los países. Tiene el ánimo de poder instalar cambios profundos bajo

mucha fuerza, en lo particular no estoy de acuerdo con ella porque para eso está la democracia y el diálogo.

El ejemplo más ilustrativo de eso es la Revolución Francesa. Segundo, la violencia de los grupos marginados y excluidos de la sociedad que están respondiendo tal cual el Estado les respondió a ellos durante su trayectoria de vida y ven esta instancia como una oportunidad material respondiendo con vandalismo y saqueos y, tercero tenemos las consecuencias de la violencia ejecutada por el Estado en las movilizaciones, que de cualquier punto de vista son inaceptables”.

-Hay gente que critica las manifestaciones por la violencia ¿Es una contradicción salir a marchar y condenar los descolgados?

En buena parte de la realidad social hay contradicciones y uno mismo las vive, yo por ejemplo estoy muy a favor de las manifestaciones pero estoy en contra de los saqueos y eso me genera una contradicción porque lo intentan vincular y a pesar que se logra hacer la distinción, buena parte de la gente no la hace y estamos constantemente en una revaluación de nuestra significación sobre lo que está pasando. Hay cuestiones que son indesmentibles, Chile tiene urgencias sociales que deben ser atendidas y se debe responder para bajar esa incertidumbre constante de no saber lo que va a pasar mañana”.

-Pero tampoco se puede desconocer que hay gente afectada por los hechos de violencia

“Exacto. No se puede negar que hay muchas personas afectadas por los hechos de violencia, el comercio está muy dañado y aquí se debe condenar y rechazar, pero además generar medidas claras para poder reactivar el sector.

Hoy para nadie es positivo que se vea afectada la economía. Pero tampoco es positivo que por eso no sigamos luchando por lo que es justo”.

Nuevo acuerdo político

-La madrugada del viernes la mayoría de las fuerzas políticas firmaron un acuerdo para iniciar un proceso constituyente ¿Era la respuesta que la gente esperaba?

“El malestar que pudimos observaren las movilizaciones de este mes responde la experiencia que cada persona o familia ha tenido con el abuso y abandono de los últimos 30 años, no había solo una bandera sino distintas experiencias y distintas demandas que de alguna forma no pueden ser resueltas en un solo

mensaje. No hay anuncio que pueda contener ni responder a 30 años de abuso y abandono. Lo que si podemos decir que una parte de la ciudadanía puede estar conforme pero la otra parte sentirá que falta mucho por avanzar.

Lo que ha dicho la gente en todo este mes es que nunca más sin nosotros, nunca más sin la ciudadanía”.

-¿Entonces no es suficiente?

“Es un hecho histórico. Por primera vez en 200 años se le preguntará a la gente qué quiere, cómo lo quiere. Esto se debe aprovechar, especialmente aquellas personas que quieren más justicia, igualdad y dignidad. Ahora el plebiscito responde a eso, que no sea el poder público el que defina el futuro de la ley fundamental sino que sea la gente. Con esto se responde una demanda de fondo, no obstante esta apreciación depende de la experiencia de cada familia”.

-¿La ciudadanía está capacitada para decidir qué país quiere construir?

“Las movilizaciones han demostrado que la ciudadanía tiene claridad de lo que quiere, incluso tiene más claridad que el mundo político. La gente está capacitada para decidir, incluso nos dará lecciones de qué forma lo construirá ¿Por qué? Porque tiene la experiencia de cuánto le ha costado, de cuánto ha sufrido vivir en esas condiciones. Ahora es momento de informarse para decidir el país que queremos construir en el futuro”.

-¿Cree que bajen las movilizaciones?

“No hay un anuncio que pueda responder con efectividad a 30 años de abuso y abandono, se logró un avance es verdad. Pero las demandas de las movilizaciones no han sido respondidas en su totalidad. Hay tres niveles que se deben considerar, el primero y con el cual ya se avanzó, era abrir la compuerta de la discusión constitucional a la gente, segundo, las consecuencias sociales del modelo vigente y las urgencias sociales que la gente ha instalado con mucha fuerza en las calles como las pensiones, la salud, el endeudamiento, el costo de la vida, sueldo mínimo y los privilegios de la política. Y posteriormente las consecuencias de cómo se enfrentó la crisis, las víctimas y las responsabilidades políticas y penales y las consecuencias de los incendios y saqueos, donde el Gobierno tendrá que responder con celeridad y con medidas concretas para subsanar ese daño.

Seguramente las movilizaciones irán decantando en la medida que se vaya respondiendo en todos estos niveles, se respondió a uno pero todavía falta.

Quizás la movilización no termine pero sí pasará a otra fase, y es pensar qué tipo de Estado y sociedad queremos.

La gente continuará informándose y educándose, la movilización pasará a una etapa más constructiva”.

 

 

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