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Lautaro Carmona
Tras la decisión del gobierno central de declarar a la Región de Coquimbo como zona de Emergencia Agrícola, los productores se enfrentan a la dura decisión de priorizar los cultivos para esta temporada en momentos en que la escasez hídrica se agudiza.

Este jueves, la ministra de Agricultura, María Emilia Undurraga, anunció el decreto que declaró a la Región de Coquimbo como Zona de Emergencia Agrícola, determinación a la que también se sumaron las regiones de Valparaíso, O’Higgins y Maule. 

“Hoy estamos dando cuenta de una de las medidas que hemos ido adoptando como ministerio y como gobierno en el marco de la sequía que hemos experimentado los últimos 13 años, una sequía muy profunda que nos afecta en la zona centro de nuestro país y producto de la información y antecedentes que hemos recibido, vamos a declarar emergencia agrícola por déficit hídrico en estas regiones”, señaló al respecto, la secretaria de Estado.

Dicho anuncio contempla además, un fondo de emergencia para la sequía por un total de 8 mil millones de pesos, los que se complementarían con recursos del Gobierno Regional y de otras carteras.

De hecho, desde el Ministerio de Agricultura no descartaron nuevos anuncios dentro de los próximos días, pues todo depende de las condiciones del clima y cómo evolucionen, aunque se pronostica que la ausencia de precipitaciones se mantenga. 

Leer también: Decretan emergencia agrícola por escasez hídrica en la Región de Coquimbo 



En ese sentido, el seremi de Agricultura, Rodrigo Ordenes, indicó que el despliegue por el territorio, “nos ha permitido levantar un plan de acciones a corto y mediano plazo acorde a las necesidades planteadas, y a través del Comité Regional de Emergencia Agrícola y con el apoyo del delegado presidencial, solicitar que nuestro ministerio emita este decreto, que beneficiará a regantes, agricultores, apicultores y crianceros ante esta condición que afecta el desarrollo de su actividad productiva”.

“YA NO HAY AGUA”

La actual situación climática es de tal gravedad que la propia autoridad reconoce que estas medidas anunciadas desde nivel central, deberán complementarse con otras de mediano y largo plazo, cuyo fin será adaptarse a las condiciones que hoy impone este escenario, ya no a manera de emergencia, sino “en algo que se ha convertido en una realidad estructural debido al cambio climático”, expresa Ordenes. 

En efecto, la caída en picada de las precipitaciones, la casi ausencia de nieve en la alta cordillera y el descenso del caudal de los ríos como consecuencia de este último fenómeno, tiene en alerta a la industria agrícola de la región. 

La presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte, SAN, María Inés Figari, señaló que la solicitud de ayuda viene de hace bastante tiempo, porque la realidad es dramática. “Es urgente dotar de estanques intraprediales, estanques comunitarios para los pequeños agricultores, porque el agua ya no está en varios puntos. En otras áreas si es importante la profundización de pozos”, comentó.

Desde el gremio agrícola se informó que la idea es conversar con las autoridades regionales, para plantear y aportar a las soluciones efectivas, porque “si llegan recursos frescos esperamos que se destinen para enfrentar la situación” y no seguir con más estudios o análisis, porque el problema ya está definido: “no hay agua para la agricultura y aquello repercutirá en la producción de alimentos”, señaló.

Esta situación ha generado pues, que los productores deban enfrentar el dilema sobre qué cultivos deberán priorizar para el riego durante esta próxima temporada. 

Definiciones cruciales



Bajo ese contexto entonces, para la presidenta del gremio agrícola, el no contar con agua suficiente hará imposible cumplir con los requerimientos que impone el riego. 

En efecto, para la presidenta de la SAN, la problemática central es la falta de agua y aquello incide en la ausencia de una política pública orientada a generar nuevas fuentes de abastecimiento. 

“Lo que vivimos no es novedad, porque en 2014 la producción se redujo cerca de un 50% debido a la escasez hídrica. No se trata de priorizar cultivos, se trata de cuánta agua tengo para regar. Hemos visto como agricultores de Limarí se quedaron sin agua y dejaron secar sus cultivos de uvas y otros productos. Es dramático ya que con un turno de agua cada 21 días es complejo sacar adelante la producción agrícola”, señaló Figari.

Al respecto, acotó que es necesario saber “cuánta agua hay para planificar el riego para el cultivo con el objetivo de cumplir la demanda mínima que se requiere para seguir las etapas de crecimiento hasta su cosecha. En la temporada pasada ya observamos que producto de la baja disponibilidad del recurso hídrico se afectó la calidad y calibres de los cítricos”.

Por ello, a juicio de la dirigenta gremial, lo más probable es que como ocurrió en años anteriores, “existirá una disminución de la producción hortofrutícola regional”.

 

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