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Lautaro Carmona
Los valores, correspondientes a la gasolina de 97 octanos, se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para los automovilistas tras 34 semanas de aumentos. Dicha tendencia se atribuye a la recuperación del precio del petróleo tras la caída inicial que éste sufrió por la crisis del Covid-19.

“Ha sido bastante impactante esta subida. Es la primera vez desde que estoy trabajando en este rubro hace 16 años que veo algo así”. La impresión de Ricardo, colectivero de La Serena, no es equivocada para nada. Es la opinión prácticamente generalizada entre los automovilistas de la región y el país, tras 34 semanas de alzas consecutivas de los combustibles. 

En efecto, este miércoles, la Empresa Nacional del Petróleo, ENAP, anunció un nuevo aumento en los precios de las bencinas, fijando un alza de 6,3 pesos por litro en el precio de las gasolinas de 93 y 97 octanos, mismo incremento en el diésel.

Según indicaron desde ENAP, esto se enmarcó en la regla de precio paridad de importación, el Mecanismo de Estabilización de Precios de Combustibles (Mepco), el Fondo de Estabilización de Precios del Petróleo (FEEP), y los mecanismos establecidos por la autoridad.

¿El resultado? Un alza histórica de la bencina que por ejemplo, en que la gasolina de 97 octano superó la barrera de los 1.000 pesos en varias ciudades del país, incluyendo la conurbación La Serena-Coquimbo, en donde en 19 estaciones de servicio se pudo observar dicho valor. 

Inevitables efectos



Para Ricardo, cuyo trabajo es estar todos los días sobre el vehículo trasladando personas, la situación con las bencinas “ya pasó a extremos, porque esto nos está afectando directamente nuestro bolsillo”. 

A manera de ejemplo, explica que antes pagaba alrededor de 7.500 pesos en bencina para llenar el estanque. “Ahora en cambio, estoy pagando unos 10.500 pesos. O sea, son casi 3 mil pesos diarios que casi ya no percibo. Y si bien ahora trabajo de lunes a sábado, y un domingo al mes, parece que voy a tener que trabajar todos los domingos ahora, porque es la única forma de ganar un poco más”, asegura. 

Y si bien, en su caso aún no ha subido los pasajes del colectivo, sin duda que todo indica –de no mediar cambios– que las tarifas del transporte colectivo por ejemplo, podrían subir en las próximas semanas. 

Así lo explica el académico de la Universidad Católica del Norte, Sergio Zúñiga, quien sostiene que el alza de los últimos meses se debe principalmente al aumento del precio internacional del combustible. 

“Si revisamos el comportamiento de los precios internacionales de este commodity en años recientes, veremos que el rango considerado normal se ubica alrededor de los 60-70 dólares por barril. Debido a la crisis del Covid-19 y la reducción de la demanda global asociada, el precio llegó a un mínimo histórico de 20 dólares por barril en abril de 2020. Desde entonces este precio se ha ido recuperando paulatinamente, hasta llegar a los 70 dólares por barril de hoy en día”, afirma. 

¿Y cómo se traducirán esas alzas? Pues dado que Chile es un importador neto de combustible, no existe otra opción, como decíamos anteriormente, que traspasar su precio al consumidor final. 

“Naturalmente que es una mala noticia, ya que directa o indirectamente, todos los chilenos pagamos estas alzas. Esto encarece principalmente los costos de transporte, los que son incluidos por las empresas como parte de sus costos de producción, y traspasados directamente a los consumidores finales vía aumentos de precios de casi todos los productos”, indica el académico de la UCN. 

Impuesto específico  



Al mismo tiempo, cada vez que se repiten estas alzas, aparece sobre la mesa el debate sobre la mantención o no del impuesto específico a los combustibles. 

Para Manuel Cortés, automovilista de La Serena, la situación en ese sentido resulta insostenible. “El famoso impuesto específico lleva existiendo demasiados años. Éste fue creado por una razón específica, pero claro, les quedó gustando porque eso significa más dinero al Estado. Ahora, recién se presentó un proyecto para rebajarlo, pero su discusión, ¿cuánto va a demorar?”, se pregunta molesto. 

En efecto, el proyecto al que alude este ciudadano es una iniciativa que busca rebajar en un 50% el impuesto específico a los combustibles cuando se decreten estados de excepción constitucional. 

Una iniciativa que claramente no será de fácil aprobación, pues diversos cálculos indican que ese recorte del 50% implicaría al menos 973 millones de dólares menos de recaudación para las arcas fiscales. 

Para Jorge Aquea, presidente regional de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile, la salida es simple: “la única solución es que paguemos todos ese impuesto específico, tal como lo hemos solicitado en muchas oportunidades como gremio. Es decir, que lo paguen las navieras, el ferrocarril, y sobre todo la mineras”, dice. 

Aquea señala que esta situación los complica como gremio, pues “no podemos llegar y subir nuestras tarifas, porque después nos denuncian ante el Ministerio de Economía por cobrar sobre las tarifas de carga. Por eso el gobierno tiene que sentarse a conversar y buscar una solución. Nuestros ingresos se dividen en un 75% de gasto y apenas un 25% de utilidad producto de las alzas de bencina, los peajes y otras restricciones”, asegura. 

El propio académico de la UCN, Sergio Zúñiga lo detalla así: “los impuestos que se pagan en Chile por este combustible, especialmente por la bencina, son considerados altos. Además, la idea de un fondo de estabilización nacional en lo fundamental fue inaplicable políticamente y fracasó”. 

De momento en todo caso, según vaya recuperándose la actividad económica internacional, se debieran seguir observando más alzas, aunque no tan drásticas como la de los últimos meses, indica el experto.

 

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