• Salvo aquellas obras que se consideran “críticas” o “esenciales”, la actividad de la construcción hoy se encuentra virtualmente paralizada en la conurbación La Serena-Coquimbo.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Según el último catastro elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción, las obras que debieron detener su marcha producto de las nuevas restricciones implementadas por las autoridades de Salud, dan trabajo a más de 4.300 personas en la conurbación. En ese sentido, y atendiendo los protocolos sanitarios que la industria ha implementado desde el inicio de la pandemia, es que se aspira a que este sector sea considerado como “esencial”.

Desde que el pasado 29 de julio, las autoridades del Ministerio de Salud tomaran la decisión de decretar cuarentena para la conurbación La Serena-Coquimbo, fueron muchas las actividades productivas que debieron paralizar sus actividades.

Una de ellas fue la construcción, sector que ya venía desde antes, sintiendo las restricciones de sus operaciones producto de la pandemia del coronavirus. Como respuesta a esta situación, el gremio debió adoptar una serie de protocolos para poder seguir funcionando con mediana normalidad.

No obstante, ahora, con una parálisis casi total del sector –salvo aquellas obras que son consideradas como críticas o esenciales – los números recopilados por la Cámara Chilena de la Construcción, muestran el golpe de la actual cuarentena en la industria: 41 proyectos detenidos en la conurbación (25 en La Serena y 16 en Coquimbo), que dan trabajo a 4.382 personas.

En cuanto al costo para las empresas por tener estas faenas detenidas, éste se eleva a los 700.000 dólares a la semana, sumando todos los proyectos, los que a su vez, contabilizan más de 1.500 viviendas (unidades).

Hacia una actividad “esencial”

Ante dicho escenario, el aumento del desempleo era completamente esperable.

De hecho, a nivel nacional, una encuesta realizada por Cadem, indica que sólo el 37% de los trabajadores de la construcción está ejerciendo sus labores, mientras que el 32% está cesante, y un 31% afirmó estar con sus contratos suspendidos.

Ante tal panorama, el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción-La Serena, Eduardo Soto, explicó que el papel que ha tomado la industria frente a esta coyuntura, “ha sido comenzar a trabajar en lo que a la fecha son tres etapas claves: compromiso sanitario –con un protocolo sanitario catalogado como profesional, eficiente y validado por las autoridades -, compromiso social, y un plan de empleo y reactivación económica”, explica.

Por todo ello, y a juicio del directivo, esta condición permite cumplir con uno de los objetivos de la industria: incluir a la construcción como una actividad esencial, “materia que ya ha sido abordada y estudiada, sosteniendo una serie de reuniones con las autoridades competentes, apelando a que nuestro sector es serio, comprometido y responsable”, aseguró.

Una posición sin duda, favorable dentro del rubro, pues de hecho, en el estudio de Cadem, el 76% de los trabajadores se mostró a favor de ello.

De todas maneras, para el presidente nacional de la CChC, Patricio Donoso, la posibilidad de que ello ocurra, así como el avance hacia una apertura gradual hacia la normalidad que contempla el programa Paso a Paso, “permitirá a la industria de la construcción demostrar que se ha preparado a conciencia para iniciar un proceso gradual y muy responsable de reactivación, sobre la base de un estricto protocolo sanitario”.

“Ello, asegura, “nos permitirá equilibrar adecuadamente la protección de la salud de las personas con el resguardo de los puestos de trabajo y de los ingresos de cientos de miles de familias que dependen de la construcción”, sostuvo.

 

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