• El tratamiento médico supondrá que la intendenta Lucía Pinto se ausente un par de días de sus labores, pero como ya lo había dicho en otras oportunidades, no se alejará de sus funciones.
    El tratamiento médico supondrá que la intendenta Lucía Pinto se ausente un par de días de sus labores, pero como ya lo había dicho en otras oportunidades, no se alejará de sus funciones.
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Lautaro Carmona
La máxima autoridad regional ha tenido que descartar y aplazar importantes decisiones que estaban programadas con antelación, primero con lo que significaría su eventual candidatura a gobernadora regional y retrasar las sesiones de quimioterapia a las cuales debe someterse obligatoriamente.

La crisis social que estalló el pasado 18 de octubre modificó una serie de actividades nacionales e internacionales y no sólo eso, también algunas medidas políticas que definirían el futuro de algunas autoridades.

En estos más de 40 días, la intendenta de la región, Lucía Pinto (UDI), ha tenido que descartar y aplazar importantes decisiones que estaban programadas con antelación, primero con lo que significaría su eventual candidatura a gobernadora regional y, por lo tanto la concreción de su renuncia al cargo antes del 25 de octubre, instancia donde decidió permanecer en medio de complejas manifestaciones. En ese mismo periodo también se vio obligada a retrasar las sesiones de quimioterapia a las cuales debe someterse obligatoriamente en el marco de su tratamiento médico. 

En una entrevista que concedió a nuestro medio el 11 de noviembre, la máxima autoridad regional, comentó que se siente con toda la energía y con todas las posibilidades para enfrentar tareas relacionadas con la crisis y la sequía que se registra en la zona. 

“Yo efectivamente pasé por un momento complejo de salud, pero ahora estoy absolutamente recuperada. Aunque debo seguir un tratamiento, este no será de ninguna manera un impedimento para poder seguir trabajando en todos los programas y proyectos que tengamos que desarrollar”, dijo en aquella oportunidad. 

La propia intendenta habría comunicado a su equipo de trabajo más cercano que la fecha de la primera sesión –de un total de cuatro-  era el pasado viernes 29 de noviembre. El tratamiento médico supondrá que Pinto se ausente un par de días de sus labores, pero como ya lo había dicho en otras oportunidades, se someterá, sin alejarse de sus funciones y manteniendo el trabajando por la región. 

Desde la Intendencia Regional confirmaron que la máxima autoridad se ausentó el viernes, pero que regresa a sus labores mañana y quien la subroga es el gobernador del Elqui, Gonzalo Chacón. De todos modos, la reincorporación de Lucía Pinto dependerá de su estado de salud y de cómo reaccione. 

Modificando posturas

Los días de la intendenta de la Región de Coquimbo y otras autoridades de gobierno han sido ajetreados tras la crisis, quienes se han visto cuestionados –más que nunca- por la ciudadanía. Pero estas críticas a la clase política no son nuevas, el estallido puso sobre la mesa lo que se comentaba hace bastante tiempo, como la desconexión total con las demandas de la gente. 

Este hecho ha generado que las distintas colectividades adopten una postura mesurada respecto a los hechos, llegando incluso a pasar inadvertidos y a postergar decisiones. Y es que la crisis no es sólo social sino también política.

Antes del 18 de octubre, tanto oficialismo como oposición trabajaban a toda máquina para concretar acuerdos y trazar líneas de trabajo para enfrentar los próximos desafíos electorales, programados para el 25 de octubre de 2020, donde se elegirá por primera vez a un gobernador regional.

A nivel local, la Unión Demócrata Independiente (UDI) vivió duros momentos cuando se acordó en un consejo regional el total y completo respaldo a Lucía Pinto ante una eventual candidatura a gobernadora regional. La decisión abrió algunas grietas, especialmente cuando el exgobernador del Limarí, Darío Molina, -quien había hecho públicas sus intenciones de ir a una primaria por el puesto-  criticó la metodología utilizada, días después dijo que de no revertirse la situación dejaría el gremialismo. 

De ahí en adelante, las relaciones cambiaron en la coalición Chile Vamos. El eventual apoyo fue considerado por varios como una “proclamación”, incluso desde Renovación Nacional solicitaron la salida de la intendenta regional. 

En aquella oportunidad la UDI salió a explicar que se trataba de un voto político y que la decisión final recaía en la propia Lucía Pinto. Apresurada o no, la representante del presidente en la región tenía como fecha límite legal hasta el 25 de octubre para renunciar a su cargo y desarrollar una campaña. 

Pero las cosas cambiaron. Una semana después del estallido se cumplía la fecha y en medio de sus labores frente a la emergencia que se registraba en la zona y en gran parte del país, la intendenta se enfrentó a las constantes preguntas sobre su futuro político. 

“No, yo no renuncio, tal como lo dije no creo que estos sean minutos para renunciar. Creo firmemente que quiero representar una nueva forma de hacer política, que es lo que la gente ha estado exigiendo en las calles”, declaró en aquel momento. 

Lucía Pinto expresó que la situación que se vivía en el país  “supera cualquier interés político o personal”. 

Sin embargo, fuentes cercanas a la autoridad indicaron que el descontento expresado por la ciudadanía la obligó a modificar su postura, ya que había anunciado que renunciaría tres días antes del 25 de octubre. 

Conocida su decisión de permanecer en el cargo, recibió el apoyo de su coalición. De hecho, Oscar Tapia, presidente regional de la UDI, valoró su postura, lo mismo expresó la presidenta del Consejo Regional, Adriana Peñafiel (RN). 

“Lo que vemos es un gesto de grandeza, porque nosotros valoramos profundamente esto que ella está haciendo, es digno de reconocimiento”, aseveró Tapia. 

De esta forma, la UDI perdió una de sus cartas para competir en los inéditos comicios del próximo año. 

Todo puede cambiar

Pese a la vorágine del escenario social y político, al parecer Chile Vamos mantiene la esperanza de poder posponer  la elección de gobernadores regionales a 2021 y poder conservar algunas de sus eventuales cartas.

El pasado 07 de noviembre el diputado Sebastián Torrealba (RN) llamó a suspender los inéditos comicios apuntando a un cambio de prioridades en los gastos a propósito del estallido social surgido en el país. En Evópoli también plantearon la idea de retrasar los comicios, en este caso por falta de atribuciones que tendría la nueva autoridad. 

El tema fue tratado en un comité político ampliado en La Moneda el lunes 10 de noviembre, pese a los argumentos de algunos dirigentes del bloque el Ejecutivo afirmó que no están promoviendo el aplazamiento de las elecciones, sólo el perfeccionamiento de la ley para evitar que el proceso tenga problemas. 

Algunos expertos han manifestado su preocupación por el avance de  la idea ya que mantener la fecha ayudaría a descomprimir el ambiente social por ser considerado un paso histórico hacia la descentralización. 

 

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